Por Rosa María Bolaños / Prensa Libre

José Raúl González Merlo, CEO de Cementos Progreso, refirió que del año 2000 en adelante se recuperó una tendencia de crecimiento del producto interno bruto (PIB) per cápita a 1.5% anual en promedio, pero aún hay “enormes lastres” que limitan el crecimiento económico e inversión y que el país debe superarlos.

Para liberar el potencial empresarial en Guatemala se debe eliminar la burocracia, regulaciones mal aplicadas, la incertidumbre jurídica y la corrupción.

El que mayor impacto negativo ha tenido en la inversión es la incertidumbre jurídica, como la interpretación para aplicar el convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) referente a las consultas a pueblos indígenas sobre los proyectos en general. El sector empresarial ha señalado en varias ocasiones que, con la intención de aplicar ese convenio, las autoridades han suspendido inversiones que ya estaban operando, lo cual afecta la certeza jurídica.

Otro de los problemas mencionados por González es el sistema de salud, en donde a su criterio, los sindicatos no dejan que opere y se desarrolle, mientras persisten los temas regulatorios para la licencia de construcción, aunque en esta última dijo que se está avanzando con la ventanilla única para esos trámites.

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Para apoyar el crecimiento económico, también se debe trabajar con una visión común respecto a la importancia de la infraestructura en el país, que incluya ámbitos como capital humano, la infraestructura física y la jurídica, expresó.

Juan Pablo Carrasco, presidente de la Cámara de Comercio Guatemalteco Americana (Amcham), mencionó que la Inversión Extranjera Directa (IED) ha ido a la baja, coincidiendo con González en que la incertidumbre jurídica por la forma de aplicar el convenio 169 de la OIT es uno de los que más impacta.

La IED representó en el 2013 US$1 mil 479.3 millones, pero del 2014 en adelante empezó a bajar, por lo que en el 2020 cerró en US$915.2 millones y en el primer trimestre del 2021 iba en US$305.6 millones.

El directivo observa que otro problema es que el país no aprovecha las oportunidades de atracción de inversiones que está ofreciendo Estados Unidos con los diferentes planes que ha lanzado ese país con la intención de disminuir la migración. De US$1 mil millones de uno de estos programas, solo se han aprovechado US$200 millones, comentó.

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“Guatemala en los últimos 8 años ha tenido tendencia a la baja en la inversión extranjera directa y se debe principalmente al factor de certeza jurídica, no se debe a que no se tengan competitividad en mano de obra o energía”, agregó Carrasco.

Se espera poco dinamismo

Por aparte, el analista Paulo de León explicó que el crecimiento económico mundial y de grandes países como Estados Unidos va a perder dinamismo en el 2022 derivado de la inflación generada por las políticas monetarias que se han usado para enfrentar la pandemia, por aumento de la demanda, y el problema de contenedores y precios de los commodities.

En Guatemala el efecto no será tan fuerte debido a la estabilidad macroeconómica, las remesas, la producción agrícola para el mercado local y de exportación que incluye commodities, entre otros, señaló.

Los ejecutivos participaron en el foro de la Asociación Bancaria de Guatemala (ABG) acerca de las perspectivas económicas y oportunidades para el país.

*En alianza con Prensa Libre