Por César Addario Soljancic

El destino de Evergrande, el gigante inmobiliario chino que ostenta el título de la más endeudada del mundo, mantiene a los mercados en vilo. Un colapso de este conglomerado podría generar un efecto dominó de riesgo sistémico que no solo contagiaría a China, sino al resto de la economía mundial.

¿Cómo una holding del tamaño de Evergrande ha llegado a un nivel de insostenibilidad que la mantiene al borde de la quiebra? La versión corta es que hubo una combinación de negocios que salieron mal, con un rápido crecimiento en la parte inmobilidaria que se financió con la contratación de deuda que ahora no pueden pagar. Buena parte de esta deuda la tienen con bancos chinos, por lo que aumenta el riesgo de contagio ante una posible bancarrota de la entidad.

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El viernes, las acciones de Evergrande iban en caída libre, perdiendo un 11.6 % al de la jornada bursátil, luego de que se venciera el plazo que se cumplía el jueves para pagar intereses a sus tenedores de bonos en dólares. Todo indica que no se cancelaron los US$83.5 millones correspondiente al 23 de septiembre. Un día antes, Evergrande había anunciado sí podría hacer frente a otro pago de un bono nacional equivalente a US$36 millones, lo que había calmado momentáneamente a los mercados.

Si bien aún es temprano para hablar de un default de Evergrande, puesto que esta tiene un periodo de gracia de 30 días, estos primeros vencimiento de plazos fueron los primeros desde que la empresa anunció, a principios de septiembre, que podría no tener liquidez suficiente para hacer frente a sus compromisos. Les urge, entonces, conseguir nuevas inversiones o o lograr hacer líquidos algunos de sus activos. Pero el escenario se ha complicado: el banco de Hong Kong Chinese Estates Holding, el segundo mayor inversor de Evergrande, ya dijo que piensa deshacerse del 6.5 % de las acciones de la inmobiliaria que tenía hasta hoy.

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Los 30 días de gracia para cancelar los US$83.5 millones de intereses a los tenedores de su bono offshore comenzaron a correr el jueves. A finales de octubre, entonces, se tendrá mayor claridad sobre el posible impago. Evergrande, actualmente la segunda promotora inmobiliaria de China, está recibiendo también malas noticias en otros de sus negocios. Las acciones de su subsidiaria de vehículos eléctricos, Evergrande New Energy Vehicle Group, perdió el viernes un 23 %.

La deuda total del conglomerado supera los US$300 billones. A finales de septiembre enfrenta un nuevo vencimiento de pago de intereses, esta vez, por US$46 millones. En lo que resta de 2021, sus obligaciones por vencer suman US$37 billones. Entre octubre y diciembre, la inmobiliaria debe desembolsar US$721 por otro bono denominado en dólares.

Los problemas de la compañía han combinado personas que adquirieron activos de la empresa y que no han visto sus retornos ni pagos programados, y el temor que ha contagiado a los potenciales compradores de vivienda, de modo que, para agosto recién pasado, las ventas de Evergrande cayeron un 26 %, y se prevé que en septiembre la situación será similar.

En sus líneas de negocio en otros rubros como el turismo o la sanidad o el turismo, los analistas prevén que la compañía optará por una reestructuración, puesto que ya se ha contratado asesores para plantear soluciones ante la crisis de liquidez que los ha puesto al borde del impago. A la fecha, el valor bursátil de Evergrande ha un 82 %, mientras que su calificación crediticia se ha degradado hasta llegar al nivel de “bonos basura”, debido a que las agencias calificadoras creen que caerá en default.

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¿Por qué hay tantas preocupaciones en torno a lo que le pueda suceder a Evergrande? Para empezar, hay que tener claro el enorme peso que el sector inmobiliario tiene sobre la economía china: este representa una quinta parte del Producto Interno Bruto (PIB) de dicha nación. A su vez, el peso de la economía china, la segunda mayor del mundo, hace que todo lo que la afecte tenga el potencial de extenderse a la economía global.

Por otra parte, una buena porción de la deuda que Evergrande podría no pagar ha sido contratada con bancos chinos, quienes son también accionistas del conglomerado. El banco central chino ha inyectado unos US$71 billones de efectivo a corto plazo en el sistema bancario, como medida de estabilización ante los temores de los efectos que el posible defautl de Evergrande tenga sobre la liquidez en los mercados.

*El autor es especialista en el mercado de deuda soberana

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