La Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma) se ve preocupado por el panorama de la salud en la región y llama a la coordinación de sectores privado, público, académico y de investigación para encontrar una salida a las “señales o advertencias” que hacen la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y el Banco Mundial.

El índice de inversión por habitante o per cápita habla mucho del bienestar o calidad de vida de los habitantes. Así, en la lista de 33 países de América Latina y el Caribe, Panamá ocupa el sexto lugar con una inversión en salud por habitante de 1786 dólares, Costa Rica está en el décimo lugar con 1285. República Dominicana ocupa el puesto 15 con 978 y Guatemala en el 29, con una inversión de 470 dólares.

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“El primer informe del Panorama de la Salud de Latinoamérica y el Caribe de la OCDE y el Banco Mundial, advierte sobre las grandes desigualdades en salud a lo interno y entre 33 países en América Latina y el Caribe. Vemos con suma preocupación los resultados, la baja inversión per cápita, que representa en promedio la cuarta parte de lo que invierten los países miembros de la OCDE, así como la llamada de atención a evitar el malgasto o desperdicio de recursos. Esto a su vez nos motiva a seguir en la búsqueda de soluciones conjuntas entre los diferentes sectores”, comenta Victoria Brenes, Directora Ejecutiva de Federma.

Fedefarma también se une al llamado de la OCDE para aplicar la evaluación de tecnologías sanitarias que permiten producir métricas en salud para valorar la gestión o desempeño de los sistemas de salud y la eficiencia en el uso de los recursos.

“Sin duda se requieren datos y evaluaciones que permitan a las autoridades tomar decisiones con mayor fundamento y a su vez brindar cuentas con mayor transparencia. Esto es algo en lo que Fedefarma ha venido insistiendo e insistirá, para garantizar la sostenibilidad de los sistemas de salud y sobre todo, para colocar a los pacientes en el centro de la toma de decisiones”, aseguró Brenes.

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El informe cuestiona el uso de recursos en cesáreas: 32 por cada 100 nacidos vivos, el doble de lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). También el uso excesivo o inapropiado de antibióticos, la falta de evaluación de tecnologías, y la fragmentación de los sistemas de salud, sistema de información débiles (10% de todas las muertes nunca se informan en las bases de datos de mortalidad pública) y 42% de las personas en 12 países consideran que el sector salud es corrupto. Además, las tasas de soborno en los centros de salud pública alcanzan el 11% en 18 países.

Todo esto se daba antes de la pandemia COVID19, y el informe asegura que “los altos niveles de desigualdad e informalidad laboral en la región hacen que la situación sea potencialmente más catastrófica que en otras partes del mundo.”

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“Es importante buscar cuáles tratamientos son más costo-efectivos, cuáles son los tratamientos que realmente generan ganancias en términos de mejoras de las salud de la población, y eso se hace por intermedio de herramientas de evaluación de tecnologías de salud, para identificar cuáles son los medicamentos, cuáles son las terapias, cuáles son los tratamientos que son más eficaces para generar la salud poblacional”, concluye Victoria.