Los astrónomos de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) llevan al menos 10 años observando el comportamiento de la llamada Gran Mancha Roja de Júpiter, una inmensa tormenta que en los últimos años ha experimentado un incremento en su velocidad.

Gracias a las observaciones realizadas con el Telescopio Espacial Hubble, los científicos han logrado determinar que estas potentes ráfagas de viento, divididas en un anillo exterior y otro interior, tienen el diámetro de unos 16.000 km, es decir, la Tierra podría caber en su interior.

La Gran Mancha Roja, que fue descubierta por los astrónomos por lo menos hace más de 150 años, gira en sentido contrario al reloj a impresionantes velocidades que superan los 640 km/h. 

En su último reporte, los expertos de la NASA han detectado que la rapidez del viento en su anillo exterior ha aumentado hasta en un 8% en la última década, mientras que el anillo interior se mueve considerablemente más lento.

 “Cuando observé por primera vez estos resultados me pregunté ‘¿Tiene sentido esto?’ Nadie ha visto antes nada igual, explicó Michael Wong, a cargo de las observaciones e investigador de la Universidad de California en Berkeley.

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El telescopio Hubble ha sido clave en la observación

El experto está satisfecho con el desempeño del telescopio Hubble: “Esto es algo que solo el Hubble puede hacer. La longevidad del Hubble y las observaciones en curso hacen posible esta revelación”.

En tanto, Amy Simon, investigadora de NASA y que también participó en el informe sobre observación, concuerda: “El Hubble es el único telescopio que tiene el tipo de cobertura temporal y la resolución espacial suficiente para captar los vientos de Júpiter con tanto detalle”.

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En búsqueda de una explicación a las potentes ráfagas

Los investigadores aún no están seguros a qué se debe este aumento de velocidad del anillo exterior de la Gran Mancha Roja. Sin embargo, aún con la gran visión del telescopio Hubble, sigue siendo difícil de descifrar y encontrar una respuesta clara.

“El Hubble no puede observar el fondo de la tormenta. Cualquier cosa debajo de la cima de las nubes es invisible en los datos”, dijo Wong.

“Sin embargo, es una pieza interesante del rompecabezas que puede ayudarnos a comprender qué alimenta esta Gran Mancha Roja y cómo mantiene su energía”, agregó.

Fenómenos como este documentado en Júpiter, también son seguidos y observados en otros planetas como Neptuno. De esta forma, los astrónomos buscan entender mejor las cualidades físicas de estos cuerpos celestes.

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