Por Nohelis Ruiz Arvelo

En mi último artículo compartí mi perspectiva sobre cómo nos estamos relacionando en este nuevo mundo que estamos creando. La propuesta es que integremos y apliquemos nuevas formas de SER y HACER a nivel individual y organizacional, puesto que, una vez trabajada esa Inteligencia Individual, se expande y le imprime una potencia extra al motor, nodo, grupo, proyecto o equipo para su crecimiento exponencial con el entorno, desde lo individual y local, hacia lo colectivo y global. En esta oportunidad expongo el enfoque sobre cómo se genera “La Inteligencia Colectiva” desde los nuevos modelos de negocio y esa nueva economía que se ha venido desarrollando desde hace varios años, gracias a las grandes y no tan grandes start-ups con sus propuestas, que han dado lugar a la economía colaborativa y está tomando otras formas.

Si bien es cierto que nos estamos enfrentando a situaciones que cambian con una asombrosa rapidez, en la que lo novedoso y trascendente queda obsoleto en cuestión de dos o tres años, con una realidad en la que el compartir información, data, conocimientos y sabiduría, es mucho más efectivo que poseerla; pareciera que Andy Stalman, referente mundial de branding, ha atinado con una frase que publicó en redes sociales, “Lo que antes era normal, ahora es una utopía” y en alguna entrevista que le hicieron recientemente, comentó: “Todo lo que imaginamos como utopía, podría ser nuestra realidad de mañana”.

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En este contexto observamos claramente que las necesidades de unos y de otros, han cambiado de forma radical, el desafío para start-ups, empresas y profesionales independientes, será adaptarse a esta nueva realidad que nos exige trabajar desde la excelencia, de forma honesta y responsable, sea cual sea el producto o servicio, e independientemente del sector o especialidad.

Actualmente, eso que conocíamos como economía y esa relación “Oferta – Demanda” ha sido sustituida por esta nueva economía “On Demande” en la que el nuevo consumidor es quien pide o solicita lo que desea, está conectado en comunidades digitales regidas por valores que han puesto sobre la mesa estos nuevos consumidores. En esta nueva economía y modelos de negocio, se observa que para transaccionar se ofrecen soluciones que resuelven las necesidades de las personas, y todas esas transacciones surgen de la demanda. Para Rafaél Martínez Cortiña, autor del libro “(Tu) Nación Digital”, entre otros tantos libros, referente de lo colaborativo e involucrado en proyectos europeos realmente disruptivos; esas comunidades digitales están compuestas por iguales, entre pares, personas que comparten valores. Una relación que se basa primordialmente en la confianza, y ésta, a su vez, está íntimamente relacionada a la seguridad que desean estos nuevos consumidores. Además de la seguridad y la confianza, estas soluciones poseen otros elementos que la sostienen:

Libertad: El consumidor escoge, selecciona, decide y transacciona con absoluta libertad sin limitaciones de espacio/tiempo. La libertad, hace referencia a la infinita disponibilidad de espacios, productos o servicios que producen una sensación real de seguridad y confianza a ese consumidor.

Empatía: La capacidad de comprender las necesidades reales del consumidor para adaptar el producto o servicio, y está relacionado con la capacidad de sorprender al cliente, para ello lo único que se necesita es sobrepasar sus expectativas.

Comunidad: Tiene que ver con el mundo moral de cada individuo, sus preferencias, gustos y valores, que son indispensables para poder transaccionar. Equipo de fútbol, tribu, red profesional o colectivo, existen miles y cada comunidad tiene su propio clan, vocabulario, códigos, valores, buenas o no tan buenas prácticas; pero gracias a ello se siente parte de algo en común y les garantiza experiencias enriquecedoras.

Transparencia: En este caso la transparencia elimina las letras pequeñas, las cláusulas especiales y los asteriscos. Dime que recibo y que no recibo para yo decidir si compro o no compro, según mis intereses y que no suponga un esfuerzo o sorpresa no especificada. Si tengo que regar las plantas, o ponerle comida y agua al gato, me lo dices y yo decido si continuo con la transacción o busco otra cosa que no me suponga un algo invasivo e inesperado. Expresar de forma clara lo que se admite, lo que no se admite, lo que tengo que hacer o lo que debe dar a cambio del producto o servicio.

En conjunto estos elementos integrados, arrojan como resultado “La Inteligencia Colectiva” que además es el elemento diferenciador que más destaca, con respecto a la empresa tradicional o esos modelos de negocios que conocíamos hasta hoy.

 Lo más asombroso que ha pasado, es que ha llevado un paso más allá, a lo que conocíamos como “Inteligencia o Economía Colaborativa”, lo que significa un avance realmente revelador. Es evidente que las necesidades actuales de los consumidores, son muy diferentes a las necesidades que teníamos hace uno o dos años. Y lo más bonito es que estamos evolucionando como sociedad, quizás, esas ideas que he venido poniendo en el tablero de juego, difundiendo y compartiendo en diferentes formatos; tengan menos de utopía y más de realidad, el objetivo es que lleguemos aún más lejos, a lo que yo llamo “La Inteligencia Multidimensional” o “Inteligencia Colectiva Aumentada” según algunos investigadores. En definitiva, las reflexiones de Andy Stalman y de Rafaél Martínez- Cortiña con ideas tan disruptivas y más rales, que utópicas, tengo la certeza de que serán una realidad en breve.

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La puesta en práctica de estos valiosos recursos que tenemos como empresas, como personas, como sociedad, nos llevará a detenernos, una y otra vez para observar, escuchar y analizar. Asumir que son los deseos reales de los consumidores (la demanda); y seguir cada día haciendo propuestas acertadas, gracias a optimizar y encontrar esas formas reales de seguir satisfaciendo la demanda. La pregunta que todos debemos hacernos, a nivel personal y organizacional es: ¿Cómo mantenernos relevantes para evitar ser desplazados o sustituidos? Al hacernos esta pregunta una y otra vez, nos llegarán las respuestas, el camino, las posibles soluciones para satisfacer y adaptarnos a los nuevos consumidores.

*La autora es estratega, formadora y conferenciante experta en networking y posicionamiento personal.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.