Por Silvina Moschini

Las empresas que tienen mujeres en su junta directiva pueden generar un lucro hasta 50% mayor que las que no tienen cupo femenino. También está probado que las mujeres impactan positivamente en la cultura de la empresa porque fomentan la diversidad de equipos, tanto de género como de grupos subrepresentados, lo que mejora la performance del grupo. Las organizaciones que tienen directorios inclusivos son más innovadoras, resuelven los problemas más creativamente, se recuperan mejor de los fracasos y saben cómo transformar un desafío en una oportunidad. 

Con sus luces y sus sombras, COVID-19 también puso en el centro de la escena a las mujeres. Por un lado, la crisis mundial impactó severamente en el empleo femenino pero, por otro, dejó al descubierto un modelo de liderazgo resiliente y empático, que encarnan mejor las mujeres. Mucho se habló el año pasado de cómo el liderazgo femenino dio cátedra durante la pandemia, de cómo los países a cargo de mujeres obtuvieron mejores resultados con medidas consensuadas que lograron detener o aplanar la curva de contagio. 

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Si las crisis son momentos de cambio, este es el momento de sentar las bases de una sociedad mejor y más justa. Por los motivos que cité más arriba pero también por una estadística contundente: las mujeres contribuyen al 37% del PIB; cerrar la brecha de género en el trabajo y podría inyectarle 28 billones de dólares al PIB mundial para el 2025.

SheWorks! acaba de lanzar una alianza con EQUALS Global Partnership para capacitar a mujeres líderes en habilidades de trabajo remoto. Se trata de una capacitación virtual para 1.000 mujeres que ocupan puestos de liderazgo que cubrirá aspectos fundamentales para la gestión de equipos remotos. El programa les enseña las habilidades blandas que necesitan para liderar equipos multiculturales y multigeneracionales, estrategias para crear oportunidades equitativas en el trabajo, y las capacita en las habilidades técnicas que se necesitan para sacar el mejor provecho del trabajo remoto.

La mitad del vaso lleno

La pandemia normalizó el trabajo flexible y remoto, que es el que prefieren las mujeres porque les permite articular mejor su vida profesional y personal. Sin embargo, capacitarlas en los nuevos formatos es esencial para garantizarles un lugar en la economía post-COVID. 

La alianza SheWorks!+EQUALS pone la tecnología al servicio de su liderazgo. Capacitar a las mujeres en las habilidades que demanda el trabajo del futuro es la manera de organizar, desde ya,  equipos remotos productivos e inclusivos. Pero también multiplica y democratiza el acceso a las oportunidades de empleo y, con ello, su participación en un mundo inclusivo. 

Michelle Bachelet, la ex-presidenta de Chile y actual Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, dijo hace poco que la recuperación post-pandemia nos necesita organizadas. Porque es imperioso incluir a las mujeres en los puestos de decisión para implementar una economía con perspectiva de género. “En el gobierno, la participación de las mujeres fomenta la inversión social, ambiental y climática. En las negociaciones de paz, obtiene soluciones más duraderas. Y, en el sector privado, logra mejores resultados”, dijo Bachelet. 

Durante 2020, el trabajo remoto fue la solución a un problema de fuerza mayor. Este es el momento de llevar el modelo al siguiente nivel y hacer del trabajo remoto también el medio para un futuro mejor. 

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*La autora es fundadora y Presidente de TransparentBusiness y de SheWorks!.

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