Mujeres e innovación han desempeñado un papel crucial para el desarrollo de la humanidad. Gran parte del poder económico de los países desarrollados es resultado de las innovaciones en materia tecnológica en los últimos 150 años. Internet, redes de telecomunicaciones, computadoras, dispositivos móviles, robótica, bases de datos, Inteligencia Artificial (IA) y nanotecnología son ejemplos.

Cabe destacar que ese proceso de innovación ha estado liderado en muchas ocasiones por mujeres, quienes han roto barreras y paradigmas con el propósito de transformar su entorno, impulsar el crecimiento económico y brindar nuevas oportunidades. 

La innovación va ligada a la creatividad humana para procurar mejoras en la calidad de vida, a la vez que toca ámbitos económicos y el desarrollo de nuevos procesos y modelos de negocio, que se materializan en nuevos productos y servicios para los consumidores. 

Las mujeres han ocupado (y ocupan) un papel vital en la innovación. Ejemplo de ello es la inventora española Ángela Ruiz Robles, quien desarrolló la enciclopedia mecánica, precursora del libro electrónico o ebook.

 O Joan Elisabeth Lowther Murray, criptoanalista y numismática británica que participó en la Segunda Guerra Mundial y quien fue la única mujer que formó parte del equipo del matemático Alan Turing en el proyecto Enigma, que desencriptó las comunicaciones secretas de la Alemania nazi. 

Está claro que ciencia, tecnología e innovación serán los elementos que darán respuesta a desafíos mundiales como el cambio climático, crisis sanitarias, uso de energías renovables, alimentación, cobertura universal de salud y administración de recursos, entre otros. Ante ese panorama, es clave impulsar entre niñas y adolescentes latinoamericanas el estudio de carreras de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM por sus siglas en inglés).

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Datos de ONU Mujeres señalan que en América Latina y el Caribe las mujeres representan sólo el 35% de quienes estudian carreras STEM, mientras en disciplinas como IA y aprendizaje automatizado, sólo representan 22% y 12% de la fuerza laboral, respectivamente.

Por ello, será necesario brindar orientación vocacional y mentorías para que las mujeres opten por profesiones STEM, vistas con gran potencial.

Anna Eleanor Roosevelt decía que “el futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños”. El común denominador de las mujeres que han dejado un legado en materia de innovación tecnológica en el mundo es ese, y seguirá siendo el motor para que ellas lideren el futuro