Por Mario A. Esparza

La crisis sanitaria por COVID-19 no ha llegado a su fin, ya que muchos países latinoamericanos atraviesan por una tercera ola de contagios y retos en materia de cuidado de la salud. Además, la pandemia cambio las reglas del juego de los negocios y nuevos hábitos de consumo impulsados por el comercio electrónico y el uso de aplicaciones de servicio a domicilio, entre otros.

Ante este escenario, las compañías de Latinoamérica no solo tendrán que ocuparse de adaptarse a los desafíos de la nueva normalidad y administrar de manera eficiente sus activos físicos -inmuebles, stock, recursos económicos y capital humano, entre otros- sino fortalecer y gestionar uno de los conceptos más importantes en la era post-Covid: la economía de los intangibles.

En la nueva normalidad, América Latina se mueve hacía una economía basada en el conocimiento y activos que no se pueden ni ver, ni tocar, ni medir de manera tradicional como la propiedad intelectual, patentes, software, ideas, innovación tecnológica, posicionamiento, branding, capital intelectual, entre otros, que se han convertido en una de las mayores fuentes de ganancia para las organizaciones.

En especial, existe un elemento intangible que ayuda a las empresas a destacar frente a la competencia, trascender a diversas crisis y fortalecer la preferencia de los consumidores en el momento de tomar decisiones de compra: la reputación corporativa.

Lo que hacemos, lo que decimos y lo que otros están diciendo sobre nuestra marca son los elementos que moldean de manera constante nuestra reputación, así como la percepción que tienen las audiencias sobre nuestra marca.

Según el estudio “The state of corporate reputation in 2020”, elaborado por la consultora de comunicación Weber Shandwick, la reputación supone 63% del valor de mercado de una marca y contribuye significativamente al éxito de una compañía. Además, el 58% del valor de una empresa es atribuido a la reputación del CEO.

Por otra parte, el Informe BrandZ de las 100 marcas más valiosas del mundo -2020- realizado por WPP y Kantar, menciona que se triplicó en la última década la importancia de la responsabilidad para la reputación corporativa, así como la relevancia que tiene la inversión en marketing y en construcción de marca para la recuperación de los negocios después del COVID-19.

Ante este panorama, es clave para las empresas latinoamericanas ganarse la confianza del consumidor al invertir en estrategias de comunicación digital y relaciones públicas para fortalecer de manera positiva su imagen, además de gestionar de manera exitosa su reputación al asociar su marca con valores como seguridad, empatía, sostenibilidad, bienestar, integridad, responsabilidad social y autenticidad.

Y tú, ¿ya empezaste a obtener valor de tu reputación corporativa?

*El autor es PR mentor, content hacker y storyteller con más de 13 años de experiencia en estrategias de comunicación, contenidos y marketing digital B2B/B2C de industrias como tecnología, retail, consumo, cuidado de la salud, entre otras.

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