Por Yannick del Ponte.

Dentro de las características de las empresas no tradicionales están su resiliencia y adaptabilidad ante los imprevistos. Después de meses de incertidumbre a consecuencia de la pandemia, otros malestares se han sumado a las organizaciones y son aquellas que, con un pensamiento estratégico, innovador y atractivo, logran retener al talento de sus equipos.

En el Primer Estudio de Felicidad Organizacional 2021 donde se encuestó a más de tres mil 500 colaboradores y directivos de Argentina, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, España, Guatemala, México, República Dominicana, Uruguay y Perú, se reporta que el 61% de las personas quieren que las empresas se preocupen más por su salud.

La pandemia afectó el bienestar de las personas y ante ello, el reto está en incorporar diversas políticas empresariales que impacten positivamente a la cultura organizacional, tanto de aquellas que persigan el equilibrio saludable entre el nivel físico, mental y emocional, como aquellas que ayuden a la sociedad a través de la responsabilidad social o voluntariado corporativo. Con estos elementos más la desconexión laboral, relata este estudio, que las empresas conseguirían atraer y retener a un 38% más de talento.

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Con las relativamente nuevas modalidades de trabajo a distancia, las audiencias internas se han tornado independientes y autogestivas, y con ellas, las características como la escucha activa, el feedback y la innovación del liderazgo han tomado relevancia. Sin embargo, en esta conversación hay por lo menos, dos interlocutores y dentro de los resultados son los hábitos individuales los que influyen en los resultados organizacionales.

Sin embargo, las relaciones interpersonales, personalidades, formas de liderazgo son muy difíciles de modificar, a través de una estrategia pensada se facilita el proceso de construcción de hábitos que mejoren la percepción de felicidad en los entornos laborales al tener en cuenta la salud, plenitud y bienestar de los trabajadores.

Estas retribuciones consideradas como “salario emocional” aportan ventajas competitivas a los negocios, pero también son valores cada vez más buscados por las personas. En el estudio citado en este texto, el 63% de los encuestados no se plantea trabajar en una empresa sólo por el sueldo ya que buscan más elementos que el monetario, como el compromiso de la organización por la justicia, diversidad, igualdad e inclusión y el 81% considera un beneficio el contar con un esquema híbrido de trabajo oficina-casa; así como la flexibilidad laboral; el tiempo libre y confortables work spaces.

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Siendo los colaboradores el mejor activo de las empresas, implementar el salario emocional desde su filosofía institucional es fundamental para el éxito posibilitando los entornos laborables saludables que permitan el desarrollo de carreras exitosas y vidas plenas, esto implica más una corresponsabilidad entre la empresa y los colaboradores que los lleven a construir y descubrir nuevas formas de entendimiento ante realidades complejas.

*El autor es CEO, ID Finance México.

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