Reuters.- América reportó en la última semana su cifra más baja de contagios y muertes por coronavirus en más de un año, informó el miércoles el subdirector de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Jarbas Barbosa.

El médico brasileño aseguró que los números dan motivos para ser “optimistas”, aunque todavía se debe “permanecer alerta”, y agregó que más de la mitad de la población de América Latina y el Caribe aún permanece desprotegida contra el coronavirus.

Durante la última semana, 800.000 nuevas infecciones por COVID-19 y 18.000 muertes relacionadas fueron reportadas en el continente americano.

“(Son) las cifras de COVID más bajas en más de un año”, dijo Barbosa en una rueda de prensa virtual.

“Tenemos motivos para ser optimistas, pero debemos permanecer alertas”, agregó.

En América del Norte, Central y del Sur, las infecciones y muertes por COVID-19 están disminuyendo, con algunas excepciones, explicó Barbosa: Belice ha reportado un “fuerte aumento” en las muertes y Paraguay duplicó sus casos de coronavirus en la última semana.

Además, algunas islas pequeñas del Caribe están alcanzando sus primeros picos pandémicos, como San Cristóbal y Nieves, Barbados, Anguila y San Vicente y las Granadinas.

VACUNACIÓN

Actualmente, casi el 44% de la población de América Latina y el Caribe ha completado su esquema de vacunación contra el COVID-19, informó Barbosa el miércoles.

“Y aunque nuestra región ha hecho un gran trabajo al acelerar la cobertura de inmunización en sólo unos meses, más de la mitad de las personas en América Latina y el Caribe siguen desprotegidas”, apuntó.

En Guatemala, San Vicente y las Granadinas, Jamaica, Nicaragua y Haití, menos del 20% de las personas han completado su esquema de vacunación.

“Pero la buena noticia es que más de tres millones de dosis llegarán a nuestra región a través de COVAX esta semana. Y se espera que las entregas se aceleren en estos últimos meses del año”, adelantó Barbosa.

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CAMBIO CLIMÁTICO

Antes de la conferencia de Naciones Unidas sobre el cambio climático, que se llevará a cabo en Glasgow, Escocia, Barbosa aseguró que “la mayor amenaza a largo plazo” para la salud pública es el cambio climático. “La salud de nuestro planeta y la salud de nuestra gente están interrelacionadas”, alertó.

Las altas temperaturas y la contaminación del aire han provocado un aumento de las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Los incendios forestales y las sequías han provocado pérdidas de cosechas que han aumentado la inseguridad alimentaria en Latinoamérica, apuntó el médico brasileño.

El clima extremo y el aumento de las temperaturas han cambiado nuestros ecosistemas y desplazado a las personas de sus hogares. “Esto ha provocado un aumento de enfermedades como el Zika y el Chagas”, advirtió.

Antes de la COP26, la OPS lanzó una Agenda para las Américas sobre Salud, Medio Ambiente y Cambio Climático que ofrece a los gobiernos un plan de acción para reducir la carga de los riesgos ambientales sobre la salud en la región.

Como parte de esta agenda, Barbosa resaltó tres puntos: importancia de la colaboración, inversión en sistemas de salud y, por último, instó al sector salud a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, actualmente responsables de hasta 10% de las emisiones de carbono en todo el mundo.

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