La probable victoria del presidente Daniel Ortega en las elecciones en Nicaragua ha sido ampliamente criticada por la comunidad internacional por no ser libre y justa, lo que genera incertidumbre en dos aspectos, señala Jaime Reusche, vicepresidente senior credit officer de Moody’s.

El primero es el riesgo de sanciones de Estados Unidos que disminuyan el flujo de crédito que recibe Nicaragua de bancos multilaterales, lo que complicaría la posición de liquidez externa del país debido a que las opciones de financiamiento son cada vez más escazas, explica Reusche en un breve video en Twitter.

El segundo es la reacción de la comunidad empresarial local ante la situación política y el efecto que podría tener en la actividad económica y, sobre todo, en las perspectivas de crecimiento de mediano plazo, añade.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

“Estos riesgos tendrán un impacto en el perfil crediticio de Nicaragua, y podrían debilitar los beneficios de las medidas de ajuste que fueron tomadas por las autoridades para atravesar los sucesivos shocks de 2018 y 2020”, señala el vicepresidente senior credit officer de Moody’s.

En 2020,  Moody’s rebajó la calificación crediticia de Nicaragua de B2 a B3.

La agencia sostiene que revisó la nota a la baja como consecuencia del deterioro de la fortaleza económica y la dificultad que podría enfrentar el país para acceder a nuevo financiamiento externo.

Le invitamos a seguir nuestra página de Facebook

Es así como Moody’s dejó a Nicaragua al borde de una calificación donde están las economías con pocas perspectivas de recuperación, con sustancial riesgo y “altamente especulativas” para las inversiones. Asimismo la acerca al riesgo de impago de deuda del sector público, donde se encuentra Venezuela.

El Consejo Supremo Electoral de Nicaragua dijo que, con cerca de la mitad de los votos contados, un recuento preliminar le dio a la alianza sandinista de Ortega alrededor del 75% de los sufragios en la elección presidencial.