Por Rosa María Bolaños / Prensa Libre

La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida del 2014 (Enconvi 2014) refiere que 790 mil 243 niños, niñas y adolescentes estaban ocupados en actividades económicas y según el Instituto Nacional de Estadística (INE), ello representó 56 mil 397 menos que en el 2011 y 176 mil 118 menos que en el 2006.

En otra medición, la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos 2-2019 (Enei 2-2019) reflejó que 311 mil 897 menores era la población ocupada de 7 a 14 años de edad, y según esa misma institución hubo una disminución del 21%, en comparación con la Enei 2-2018, que reportó 396 mil 479 menores trabajadores.

El 44% de ellos se dedicaba a ocupaciones elementales como limpiadores, vendedores ambulantes, recolectores de desechos; y el 29% a agricultores y trabajos agropecuarios forestales y pesqueros, entre otros. La medición del 2019 es la más reciente, ya que en el 2020 no se efectuó y la del 2021 aún está en proceso.

De acuerdo con datos citados por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en el 2020, basados en las cifras del 2014, más de la mitad de los niños y adolescentes que laboran, lo hacen como labor familiar no remunerada.

El representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Guatemala, Ricardo Rapallo, dijo que en todo el mundo, 152 millones de niños trabajan y de estos, 108 millones están en agricultura. También mencionó que la pandemia ha impulsado el crecimiento de la pobreza y el trabajo infantil, aunque no citó datos específicos de Guatemala.

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Con la pandemia, en los sistemas agroalimentarios se está agravando la pobreza infantil, el aumento del abandono escolar y la inseguridad alimentaria, expresó al agregar que “los niños participan cada vez más en las actividades laborales para compensar la falta de mano de obra y la pérdida de ingresos en la producción alimentaria y agrícola, y es muy probable que esta situación revierta muchos de los avances realizados en el marco de los ODS, (referentes a la) pobreza rural, hambre cero y eliminar el trabajo infantil”.

Este fenómeno tiene buen parte de su origen en la pobreza rural, que a su vez contribuye a  que siga existiendo una relación con el hambre y degradación de recursos naturales, añadió el representante.

Actualizan estrategia

El martes 16 de noviembre se presentó la actualización de la Estrategia del Sector Privado para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil, 2021-2025, la que cuenta con el apoyo de la OIT. La más reciente estrategia tenía acciones programadas hasta para el 2020, por lo que la actualización contempla tres ejes estratégicos:

  • El cumplimiento de la legalidad laboral que incluye seguir participando en espacios de diálogo dentro de la Mesa establecida con el gabinete de Gobierno para la prevención y erradicación del trabajo infantil y los 21 comités departamentales, las políticas laborales, programas de responsabilidad social empresarial, autodiagnóstico, sensibilización y capacitación.
  • El segundo eje es el apoyo a la política educativa del Estado, como monitoreo de centros educativos y de los 180 días del ciclo escolar, promover alianzas público-privadas para extender la cobertura educativa, inserción laboral de jóvenes, sensibilizar sobre riesgos e implicaciones de exclusión escolar.
  • El tercero es el apoyo a la política de salud del Estado y promoción de la Salud y Seguridad Ocupacional, con acciones para incentivar programas y alianzas que contribuyan a mejorar la seguridad alimentaria y nutricional; prevención del trabajo peligroso, así como divulgar buenas prácticas.

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En esta estrategia participan más de 20 organizaciones empresariales lideradas por la Cámara del Agro de Guatemala (Camagro) y el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras (Cacif), así como la Red Empresarial para la Prevención y Erradicación del Trabajo Infantil “Los Niños y las Niñas a la Escuela”; dos entes estatales (ministerios de Trabajo y de Educación); dos organismos internacionales (FAO y OIT); y cuatro organizaciones no gubernamentales, expuso Marlene Mazariegos, gerente del área jurídica y laboral de la Camagro y coordinadora de la mencionada red empresarial.

Según Mazariegos, la labor es impulsar acciones para cumplir con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 8.7, cuya meta es poner fin al trabajo infantil para el año 2025. Aunque también mencionó que se necesitan estadísticas actualizadas.

El programa “Los Niños y las Niñas a la Escuela” ganó en junio pasado el premio internacional otorgado por la Organización Internacional de Empleadores (OIE).

Leonardo Ferreira, director interino de la Oficina de la OIT para América Central, Haití, Panamá y República Dominicana, expresó en dicho lanzamiento que no obstante la responsabilidad que también tiene el Estado de Guatemala de promover políticas adecuadas en esa materia, el sector privado tiene un rol fundamental y esencial para avanzar en la prevención y ratificación del trabajo infantil en el país y que sin su participación, una estrategia de país no lograría avances significativos.

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