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Por: Narciso Casado/ Secretario Permanente. Consejo de Empresarios Iberoamericanos, CEIB

Durante el último año y medio las empresas e instituciones se han encontrado ante escenarios donde ha sido más importante la capacidad de reacción que la de planificación.

Conceptos como compromiso, solidaridad, generosidad; y otros como contextualizar, diseñar, modificar, adaptar, o reestructurar, han sido y serán factores clave de cara a la recuperación económica.

Nos ha tocado vivir una crisis coyuntural, totalmente diferente a las anteriores que no podemos permitir que se convierta en estructural. Una difícil situación que ha cambiado conceptos, planteamientos y soluciones.

Nos hemos enfrentado a un periodo que nos ha hecho sentirnos vulnerables en conjunto: “la gran crisis del aislamiento”. El momento en el que cuando creíamos tener todas las respuestas, nos cambiaron todas las preguntas.

Frente a ello había tres opciones: darse por vencido, dar por sentado lo que sucedía, o darlo todo. Creo que las organizaciones empresariales de la Región y sus empresas han apostado firmemente por esta última, por implicarse, trabajar, comprometerse y darlo todo. También los ciudadanos lo han hecho.

–Sostenibilidad, innovación, transformación digital, colaboración público-privada y liderazgos comprometidos:  ejes de futuro.

Iberoamérica ahora está inmersa en la redefinición del entorno económico y social que se está configurando como consecuencia de la pandemia, tratando de situar cuestiones como la sostenibilidad en el centro de sus programas de recuperación y prestando especial atención a aspectos como la innovación, la transformación digital, y la formación, entre otras.

Ante este panorama, es innegable que el sector privado tiene y va a tener un rol protagonista en la recuperación de la región. La labor de los empresarios como catalizadores del cambio, ha sido y será definitiva.

Por ello, apostar por la colaboración público-privada como la forma más eficiente de avanzar y colaborar en el diseño y planificación de políticas públicas, marcos normativos y regulatorios, resulta fundamental.

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Impulsar la cooperación multilateral e institucional, el liderazgo comprometido y el diálogo social, potenciando las cadenas de valor y adaptándolas a las transformaciones de los modelos de producción, reforzar el comercio interregional y la productividad, algunas de las prioridades que, desde el sector privado, se consideran prioritarias para la región.

Estos esfuerzos cobran mayor importancia como consecuencia de la crisis actual, que ha removido los cimientos y las estructuras de los modelos de liderazgo tradicional; y también en el mundo de las empresas, acelerando y demandando nuevas fórmulas, bajo parámetros más propositivos, colaborativos y colectivos.

En este contexto tan atípico, las micro, pequeñas y medianas empresas-Mipymes han sido, sin duda, uno de los colectivos más afectados por la pandemia. El tejido productivo iberoamericano está compuesto en su mayoría por pequeñas y medianas empresas, que representan casi el 99% en la región.

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Son el motor del 97% del empleo, aunque de este el 46% del empleo sea empleo formal, lo que deja entrever una elevada tasa de informalidad contra la que hay que luchar. A ello se suma, también la dificultad de acceso al crédito.

Recuerdo una frase que he escuchado en alguna ocasión: que las pymes están en boca de todos, pero en manos de muy pocos. Si no se piensa en ellas y se les presta el apoyo que necesitan será mucho más difícil salir de la crisis.

–Formalización, bancarización, digitalización y acceso a mercados: clave para las Mipymes.

Es crucial la colaboración público-privada para que las ayudas sean efectivas, pero no sólo se hay que centrarse en los préstamos, sino en ayudas directas y dirigidas a la transformación a medio y largo plazo.

En este sentido, los expertos apuntan a que se debe prestar atención a cuatro elementos clave para ayudar correctamente a las pymes: la formalización, la bancarización, la digitalización y el acceso a los mercados. Y para que el apoyo sea eficaz y real es imprescindible aprovechar el recurso más abundante y menos utilizado en la Región: el talento humano.

De cara a mejorar la situación de las Mipymes de la región, urge promover la competitividad y el desarrollo sostenible de los emprendimientos de menor tamaño, fomentando el espíritu empresarial, ofreciendo una orientación y una capacitación adecuada para que puedan fortalecerse, para favorecer la creación de empleos y el desarrollo de Iberoamérica.

–Ganar en escala, aprovechar el dinamismo emprendedor y la agilidad de las Mipymes.

Uno de los grandes obstáculos de estas empresas radica en la dificultad de adquirir escala y volumen de negocio; por lo que se encuentran ante el enorme desafío de depender de factores externos ya que cuentan con menos recursos, tanto humanos como materiales, para desarrollar sus estrategias empresariales.

Además, el marco legislativo y administrativo en el que conviven no es precisamente siempre el más favorable ni el más flexible. Por este motivo, es tan importante fomentar la colaboración a todos los niveles, permitiendo que la gran empresa se nutra de la dinámica emprendedora, la fluidez, la agilidad y el dinamismo de las Mipymes; y que las startups y la joven empresa tenga la posibilidad de adquirir escala y volumen de negocio, una de las grandes barreras para el ecosistema emprendedor iberoamericano.

–Visión y perspectiva de las Mipymes desde las organizaciones empresariales.

Desde el Consejo de Empresarios Iberoamericanos-CEIB, trabajamos con nuestras organizaciones en la búsqueda de soluciones y propuestas que den  respuesta a las demandas prioritarias de la región, entre ellas el apoyo a las Mipymes.

Gracias a estas valiosas aportaciones podemos tener una idea y una visión global de la situación de las Mipymes en los países de la región, lo que ha servido de trabajo de campo para una de las líneas de análisis permanentes que mantenemos en el periodo entre cumbres, los foros iberoamericanos de Mipymes.

Las conclusiones, comentarios y mensajes recogidos durante la IV edición de este foro, que se celebró los días 25, 26 y 27 de octubre se trasladarán al próximo Encuentro Empresarial Iberoamericano, que se celebrará en 2022 en República Dominicana, en el marco de la XXVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.

Lo que ha quedado claro tras este año y medio de intenso trabajo es que la crisis nos pilló a todos por sorpresa, y nos ha demostrado que, a pesar de las diferencias, no hay empresas grandes ni pequeñas, lo importante es saber identificar las oportunidades y aprovecharlas, apoyándose en esquemas colaborativos con otros agentes que puedan ayudar a que crezcan. Debemos, entre todos crear confianza y seguir actuando.

No olvidemos que la mayor riqueza es la que se comparte. Hoy estamos en un momento de futuro, donde apostar firmemente por un espacio, el Iberoamericano, que merece mucho la pena.

Pensando en las pequeñas primero, el lema de este último Foro de Mipymes, quiera recordar que, aunque la última milla cuesta muchísimo recorrerla, es la decisiva para poder llegar a la meta.