Cultivar la diversidad y la inclusión como un imperativo empresarial que aporta valor comercial y social como otras áreas de negocio es un aspecto fundamental para lograr progreso. Sin embargo, es necesario ir más allá y vincular la Diversidad e Inclusión (D&I) con la ética y la gobernanza. No se trata sólo de hablar de los beneficios de tener un equipo diverso, sino más bien del compromiso cultural y social que las empresas y líderes deben tener para construir un futuro real de igualdad.

Si el capital humano es el activo más preciado de una empresa, las compañías deben enfocarse en crear una cultura inclusiva y un entorno en el que todos puedan tener éxito. Hacer crecer la representación de mujeres, afroamericanos y latinos en todos los niveles a nivel mundial debe ser prioridad en todas las áreas de las compañías. Sin embargo, esa representación en la industria de la tecnología no se encuentra aún en niveles óptimos, reflejando con ello que no estamos abordando de manera efectiva la brecha global de talento tecnológico de 4.3 millones que enfrentamos para 2030.

Un estudio del Banco Interamericano de Desarrollo muestra resultados preocupantes, pues revela que en América Latina y el Caribe existe una alta desigualdad de género en las empresas. Cifras como que las mujeres ocupan solo el 15% de los cargos directivos y son dueñas de apenas el 14% de las empresas son motivo de preocupación. Esta desigualdad obstaculiza el crecimiento económico y el desarrollo social en la región latinoamericana. Por lo tanto, es hora de que aceptemos nuestro atraso en este sentido para enfrentar el desafío de frente, partiendo de un liderazgo abierto y transparente, pero sobre todo también diverso.

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Cuando las personas se ven representadas en la mesa directiva saben que también tienen un espacio en la cima. No es de extrañar que el liderazgo diverso ayude a retener a los colaboradores de mayor rendimiento. Para facilitar que el talento diverso transite un camino claro hacia el liderazgo, se deben crear programas de desarrollo dirigidos a las personas proactivas que no sólo busquen superarse a sí mismas, sino que alienten el crecimiento y el desarrollo de las personas que los rodean. Sin embargo, éste no es un camino de un solo sentido. También es necesario desarrollar nuevas perspectivas sobre los procesos de evaluación, contratación y gestión, para que éstos sean, de hecho, más inclusivos y encuentren un potencial inexplorado en las diferencias.

Los líderes de las empresas tienen el poder de cambiar este panorama. Pueden tomar acción para abordar los problemas sociales más urgentes del momento y tener un impacto positivo en la sociedad. Algunas de estas acciones pueden ser:

  • Invertir en un lugar de trabajo flexible y de apoyo: es imperativo fomentar el sentido de pertenencia en un entorno híbrido, creando herramientas y una cultura que brinde opciones y flexibilidad a todos los miembros del equipo. Conectarse de nuevas maneras, a través de momentos de reflexión, grupos de apoyo y sesiones educativas y de bienestar, será fundamental para apoyarse mutuamente.
  • Ampliación de las oportunidades de aprendizaje para impulsar la inclusión: el desarrollo de programas de aprendizaje en diversidad e inclusión facilitará que los miembros de equipo profundicen su comprensión de los prejuicios inconscientes, la interseccionalidad, dentro y fuera de los grupos y la micro agresión.
  • Cerrar la brecha de talento tecnológico y avanzar en la construcción de liderazgo diverso: crear alianzas con colegios y universidades, instituciones que sirven a minorías y colegios comunitarios para conectarse virtualmente y fomentar relaciones que ayuden a los estudiantes a desarrollar habilidades tecnológicas. También, fomentar la incorporación de programas de liderazgo diverso, que tengan un impacto positivo y aumenten la contratación de estudiantes de esas escuelas en entornos empresarios.

Como sociedad, estamos avanzando con el entendimiento de que debemos responsabilizarnos de garantizar que todos y todas podamos prosperar siendo nosotros mismos. Las personas que forman parte de la fuerza laboral de las compañías deben reflejar la diversidad de nuestro mundo. Los líderes actuales y futuros deberán tener dentro de sus objetivos, crear equipos de trabajo que fomenten la equidad racial, valoren los diferentes orígenes y celebren las perspectivas únicas. El compromiso con la diversidad y la inclusión es la forma en que se deben abordar los desafíos sociales y liderar la innovación; es cómo las empresas lograrán el verdadero cambio.