Por Karen Rosales

Cada año, entre la última semana de noviembre y primera de diciembre se lleva a cabo el Foro anual sobre las empresas y los derechos humanos.

El Foro que se llevará a cabo este año, tomará como referencia la revisión y análisis que se ha hecho, a diez años de haber sido publicados los Principios Rectores de las Naciones Unidas sobre las Empresas y los Derechos Humanos.

Se pondrán sobre la mesa, los temas sobre los cuales principalmente los Estados y las empresas deben prestar mayor atención y pasar, más que de la discusión y análisis, a la acción.

Sobre el marco legal y los Principios Rectores

En los últimos años, el concepto de derechos humanos y empresas y el abordaje general de este tema ha tomado auge; algunos lo perciben como una novedad. Considero que lo novedoso no es el tema ni la inclusión del tema en el día a día de las empresas; posiblemente lo son las metodologías, los mecanismos de sistematización y la comunicación que se tiene al respecto.  

Para el caso específico de Guatemala, es la misma Constitución Política de la República la que establece el deber del Estado de proteger y garantizar los derechos humanos; en esta, las normas están claras en cuanto al deber que tenemos ciudadanos y todos los actores de la sociedad civil, de respetar los derechos humanos, e importante resaltar también, que se nos reconoce a todos como sujetos de derecho (personas y empresas).

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

En el año 2011, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas puso a disposición los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos, que incluyen orientaciones para avanzar en el deber que tiene el Estado de proteger los derechos humanos y la responsabilidad de las empresas de respetarlos.

Estos Principios Rectores no establecen nuevas obligaciones de derecho internacional, ni añaden obligaciones para las empresas; pueden ser adoptados voluntariamente. En ellos se reconoce el valor de las empresas como motor económico y el papel trascendental que juegan cuando de desarrollo se trata.

De las intenciones a las acciones

En Guatemala, el compromiso de respetar los derechos humanos por parte del sector privado organizado, se evidencia y se impulsa desde el más alto nivel.

En el año 2014 el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras publicó su Política Institucional Empresarial de Derechos Humanos; en el año 2018, Cámara del Agro publicó su Política de Respeto a los Derechos Humanos y el Manual de buenas prácticas para su implementación. Ha sido un efecto en cascada.

A partir del año 2020, se sumaron 9 asociaciones empresariales más desarrollando sus propias políticas, todas encaminadas a sistematizar acciones e implementarse en las empresas para fortalecer sus capacidades y los procesos de debida diligencia en materia de derechos humanos, buscando la prevención de consecuencias negativas por sus actividades.

En el 46º período de sesiones del Consejo de Derechos Humanos, celebrado en marzo de 2021, se presentó la situación de los derechos humanos en Guatemala a través del informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.

Específicamente en el capítulo sobre “Desarrollo humano sostenible e inclusivo”, se resaltó como avance que distintas asociaciones importantes del sector empresarial han desarrollado ya sus políticas de respeto a los derechos humanos, incluyendo la de la Gremial de Palmicultores de Guatemala (GREPALMA), que fue publicada en el año 2020.

El gran desafío

Aunque hay avances significativos, existen aún desafíos importantes; el primero, y por orden de relevancia, en el cual el rol del Estado es fundamental, es contrarrestar la informalidad empresarial que predomina principalmente en países latinoamericanos.

No se puede hablar de respeto a los derechos humanos si no se opera en la formalidad. La contribución del sector privado organizado es relevante, pero si aplicamos la ley de Pareto, no será suficiente si no se atacan causas estructurales.

Le invitamos a seguir nuestra página de Facebook

Y el segundo, lograr que las empresas avancen de manera práctica y sostenida en la implementación de acciones y que visualicen todo ello como parte de la estrategia del negocio, pues al prevenir riesgos de vulneración a los derechos humanos, de cierta manera, se está invirtiendo en la certeza y continuidad del negocio.

*La autora es directora Ejecutiva de la Gremial de Palmicultores de Guatemala.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.