Producir vacunas es una loable tarea en beneficio de la humanidad, pero también es uno de los negocios más rentables del milenio, y dar con una vacuna en un tiempo récord para curar la primera pandemia de este siglo, otorga grandes ventajas. Pfizer no desaprovecha su posición en ese sentido, sabe que el mercado global es una mina, y le otorga su preferencia, es un capital que no puede desaprovechar. Por ello, su expan- sión se consolida y Latinoamérica no está exenta de sus planes para mantener el liderazgo.

Con una población global, en su mayoría, a la expectativa de los nuevos avances que las biofarmacéuticas anuncien para contrarrestar la pandemia que asola al mundo desde hace casi dos años, Pfizer ha echado a andar toda su maquinaria para seguir ostentando su récord en cuanto a los avances en la materia. Apenas el 20 de septiembre daba cuenta, junto con Biontech —su mancuerna en esta odisea— de resultados positivos de los ensayos de la vacu- na Covid-19 en niños de 5 a 11 años, población que se ha convertido en un desafío para la inoculación en los siguientes meses.

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A la par, sus tentáculos expandían la pro- ducción en América Latina y el Caribe, donde su presencia acumula más de 70 años y 1,000 “colegas”, 80% concentrados en Costa Rica en 11 hubs, con los cuales la farmacéutica ha converti- do a esta región en un centro de operaciones de relevancia estratégica para sus investigaciones, sobre todo, en lo que tiene que ver con estudios clínicos, es decir, en la prueba de tratamientos, medicamentos y/o equipos en personas para contar con la evidencia científica que le permita tomar decisiones terapéuticas.

UNA PRODUCCIÓN PARA AMÉRICA LATINA

La expectativa en la región es de expansión y crecimiento para la empresa. A finales de agosto, Pfizer y Biotench anunciaron la firma de “una carta de intención” con la biofarmacéutica brasileña Eurofarma Laboratorios para la fabricación de Comirna- ty, nombre de la vacuna para Covid-19, de tecnología ARNm, “para su distri- bución en América Latina”, una región donde, a excepción de Uruguay, Chile y Ecuador, el porcentaje de población con esquema completo de vacunación aún no alcanza la mitad. Y en países como México y Costa Rica (este último, sede de los hubs de Pfizer) ni siquiera llega al 30% la vacunación completa, de acuerdo con los números de Statista al 10 de septiembre.

Con la alianza con Eurofarma, la fabricación de vacunas de la empresa se expande a cuatro continentes e integra más de 20 instalaciones de producción. Lo más destacado es que para llevar a cabo el involucramiento de Eurofarma en la producción, se realizarán “actividades de transferencia de tecnología y desarrollo in situ”, así como instalación de equipos, según lo anunciado por Pfizer.

De esa forma, la compañía muestra su confianza en la región y su objetivo de ser puntera en resolver el reto de abastecimiento que las farmacéuticas han tenido ante la pandemia del Covid-19. Pues si bien el primer desafío fue dar con una vacuna que mostrará cierto porcentaje de eficacia en un tiempo récord, el segundo, sin duda, ha sido fabricar el número de dosis suficientes para abastecer al mundo en tiempo y forma, más allá de las capacidades económicas de cada país, un expediente que sigue abierto. Carlos Murillo, presidente regional para Pfizer en Latinoamérica, precisa que “a plena capacidad operativa, se espera que la producción anual en Brasil supere los 100 millones de dosis al año”, y asegura que “todas las dosis se distribuirán exclusivamente en América Latina”.

Además de las vacunas Covid-19 que se prevé fabrique Eurofarma, Pfizer suministra dosis a poblaciones pobres, a través de otras iniciativas, incluida la asociación de Pfizer con COVAX, mecanismo global para hacer llegar vacunas a las naciones más pobres. La compañía ha comprometido 500 millones de dosis para el gobierno de Estados Unidos, el que a su vez hará una donación a los 92 países del Compromiso de Mercado Avanzado (AMC) del COVAX y a la Unión Africana”, explica el líder de la compañía en Latinoamérica.

Ante la preocupación por el acceso a vacunas, menciona que a la fecha han firmado acuerdos bilaterales con más de 120 países en el mundo y se han entregado 1,200 millones de dosis de la vacuna, pero “la expectativa es que a finales del año lleguemos a 3,000 millones de dosis. En el caso de Centroamérica tenemos acuerdos con Costa Rica, El Salvador, Honduras, Panamá y República Dominicana por más de 32 millones de dosis”.

También menciona el acuerdo firmado con la Comunidad del Caribe (Caricom) y con la Agencia de Salud Pública del Caribe (Carpha, por sus siglas en inglés), para coordinar la entrega de 5 millones de dosis de la vacuna, donadas por el gobierno de Estados Unidos a 15 estados miem- bros. “Gracias a esta alianza firmada con el gobierno norteamericano, Pfizer puede acelerar su compromiso de que las vacunas lleguen a las personas, y en este caso, sin costo”.

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Para Murillo, eso “es una cantidad impresionante, resultado de los logros científicos de una compañía que ha avanzado a la ciencia y que hizo posible lo imposible”. Explica que en todos los acuerdos, han desplegado un sistema de precios

escalonados, “en ese sentido, los países de ingresos altos y medios pagan más que los de ingresos bajos. Aún así son precios significativamente más bajos los que hemos otorgado en este periodo de pandemia, que du- rante tiempos normales. Los países de renta baja y media-baja pagan un precio sin ánimo de lucro”.

Pfizer reconoce la urgente necesidad de vacunar a más personas. Por eso, Murillo señala que continuamente exploran formas innovadoras de aumentar el número de dosis que pueden suministrar, “lo que incluye la ampliación de nuestras instalaciones existentes, la incorporación de más proveedores y más centros de Pfizer/Biontech, además de fabri- cantes contratados en todo el mundo para producir la vacuna”. Ese es el caso del acuerdo en Brasil, “lo cual además nos habla del poten- cial que Pfizer tiene en la región de Latinoamérica”.

EL EPICENTRO DE INNOVACIÓN

Carlos Murillo define a Latinoamérica como “un epicentro de innovación para Pfizer”. En específico habla de Centroamérica (CA): “Es una región muy relevante, fundamental para nuestros negocios, más allá de su participación como mercado, es realmente un centro de manejo de operaciones importante, a través de los hubs”. Además, observa que CA es visto “con potenciales de crecimiento muy importantes en relación con el futuro y lo que queremos hacer”.

Este año Pfizer también dio a conocer la ampliación de uno de sus hubs en Costa Rica con la intención de “dar mayor soporte a las operaciones de la compañía en toda América, y liderar, a través de estos hubs, nuestras nuevas iniciativas de tecnología digital”.

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El presidente regional explica que el objetivo de la ampliación es incorporar nuevas áreas de atención relacionadas con tecnologías digitales, planificación de la cadena de suministro y recursos humanos. “Esta ampliación va a crear más de 100 nuevos empleos de alta calidad, que esperamos cubrir entre 2021 y 2022”.

A través de sus centros de operación en Costa Rica, la biofarmacéutica da servicios fuera de América Latina. Carlos Murillo explica al respecto que, como ejemplo, su hub de servicios de farmacovigilancia en la región incluye el monitoreo de todo el tema y eventos asociados a la vacuna de Pfizer-Biontech “no sólo para Latinoamérica, sino para Europa”. En total desde Costa Rica, se brinda apoyo a 33 países del mundo.