Por Mirna Gutíerrez
En Centroamérica y República Dominicana (CARD) las universidades enfrentaron un gran reto al operar inesperada e inmediatamente de manera remota, tras las restricciones de movilidad impuestas por la pandemia. El aprendizaje virtual dejó al descubierto la brecha digital que existe en la región, y puso a prueba la calidad de la enseñanza y la sostenibilidad de las instituciones.

El distanciamiento social afectó a alrededor de 24 millones de estudian- tes y cerca de 1.4 millones de docentes en América Latina y el Caribe (ALC), según estimaciones de la UNESCO. Sin embargo, tras un gran esfuerzo, las escuelas se adaptaron a las nuevas circunstancias para dar continuidad a los estudios, haciendo uso de la tecnología y reestructurando sus procesos de enseñanza y aprendizaje.

“Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cam- biaron todas las preguntas”, frase del poeta Mario Benedetti que cita Albert Sangrà Morer, profesor catedrático de Ciencias de la Educación de la Uni- versitat Oberta de Catalunya (UOC), al ser cuestionado por Forbes sobre la situación de las universidades.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

El también director de la Cátedra UNESCO en Tecnología y Educación para el Cambio Social de la UOC, explica que la frase del poeta urugua- yo —aunque escrita en un contexto completamente distinto— ilustra a la perfección cómo se han sentido durante este tiempo de pandemia los profesionales de la enseñanza, sean docentes, administradores o personal de gestión.

El sector académico ha sido direc- tamente afectado y forzado a modificar sus mecanismos de pedagogía para adecuarse a los de la teleeducación, buscando mantenerse en funcionamiento y sosteniendo su flujo de caja, señala el documento La educación superior en tiempos de Covid-19, publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en 2020.

Las Instituciones de Educación Superior (IES) tuvieron que realizar un trabajo arduo en la adecuación de las condiciones para darle continuidad a la docencia en modalidad virtual. Para ello, capacitaron a los docentes, cambiaron su planificación, organizaron su metodología, ejecución y evaluación de la docencia, y seleccionaron y adaptaron las herramientas digitales, detalla Carlos Guillermo Alvarado Cerezo, secretario general del Consejo Superior Universitario Centroamericano (CSUCA).

“El panorama actual está lleno de desafíos que requieren que los centros de educación universitaria nos reinventemos”, afirma Gustavo Gutiérrez Espeleta, rector de la Universidad de Costa Rica (UCR).

CÓMO SER SOSTENIBLE

Uno de esos retos es la sostenibilidad. Las universidades han invertido grandes sumas de dinero en tecnología, incluso han tenido que hacer ajustes en sus presupuestos, al tiempo que, con la disminución de la matrícula, debieron establecer estrategias para ofrecer opciones de financiamiento a los estudiantes.El reporte del BID señala que la morosidad en el pago de la matrícula y el abandono de algunos estudiantes ha puesto en riesgo la salud financiera de las universidades.

Las instituciones públicas han realizado ajustes adicionales en el financiamiento de becas socioeconómicas. En las privadas, la estrategia se ha enfocado en ofrecer financiación y becas, así como en la posibilidad de que el gobierno nacional facilite becas de continuidad de estudios y líneas de crédito de bajos intereses.

Por ejemplo, la UCR reforzó su sistema de becas, a pesar de que la inversión en enseñanza superior pública en el país se vio seriamente afectada en 2020, llegando, incluso, a una reducción de 5% en el Fondo Especial para la Educación Superior correspondiente a este año.

Ante este panorama, se vuelve esencial establecer políticas de financiamiento que se adapten al contexto de cada sistema para mantener la equidad en el acceso y permanencia de los alumnos, así como contar con recursos, a través de los gobiernos y la  cooperación internacional.

LA BRECHA DIGITAL, EL OTRO INGREDIENTE

La crisis sanitaria también evidenció la brecha digital que existe en la región, cuando al pasar a modalidad virtual, muchos educandos quedaron fuera, ya sea porque no tenían acceso a conectividad o no contaban con dispo- sitivos electrónicos.

Esta inequidad en el acceso a la tec- nología está relacionada con la brecha social, que ha sido un eterno problema en los países del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), ya que si bien no es la región más pobre del mundo, si la más desigual, por lo que aún hay mucho trabajo por hacer, opina Alvarado.

En el caso de República Dominica na, las diferencias de nivel socioeco- nómico que existen en el país hacen que no todos los alumnos tengan acceso a una conexión estable y con la calidad suficiente para recibir clases, y esta desigualdad se incrementó considerablemente durante la pandemia, subraya Arturo del Villar, vicerrector académico del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).

Para reducir esta brecha, el secretario general del Consejo Superior Universitario Centroamericano considera que es fundamental el apoyo gubernamental. “Debemos trabajar de manera colaborativa y solidaria para llegar a más estudiantes y tener una mayor cobertura”.

Sangrá coincide: “Si los gobiernos quieren, en muy poco tiempo la brecha digital sería historia”.

Para revertir la situación, algunos países han ofrecido conexión a hogares que no disponían de ella y facilita- do dispositivos electrónicos. En tanto, las universidades han mejorado su infraestructura tecnológica haciendo uso de diversas plataformas. Gutiérrez Espeleta explica que en el caso de la UCR, establecieron un apoyo adicional mensual a quienes requieren de las categorías de becas socioeconómicas más altas, específicamente para costear internet, y han brindado el préstamo de equipo como computadoras portátiles y más de 3,000 tabletas con datos móviles pagados a la comunidad estudiantil que lo requiera.

Le invitamos a seguir nuestra página de Facebook

En el INTEC firmaron acuerdos con las compañías de comunicaciones para que ofrecieran a su estudiantado servicios de internet a un precio mucho más bajo; asimismo, las clases son grabadas y están disponibles a largo plazo.

Desde el CSUCA destacan el trabajo que realizan algunas instituciones para llevar conocimiento a zonas donde no hay acceso a tecnología. Por ejemplo, la Universidad Estatal a Distancia (UNED) de Costa Rica cuenta con Fab Labs (laboratorios de fabricación digital) para acercar las herramientas tecnológicas a las comunidades rurales.

En tanto, en la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua, Managua (UNAN-Managua), el programa Universidad en el Campo (UNICAM) tiene como objetivo llevar educación superior a las comunidades más lejanas del país, y hacer efectivo este derecho a los jóvenes que por situaciones económicas no pueden continuar su formación académica.

LA CALIDAD A DISTANCIA

Al establecerse las restricciones de movilidad, se pasó, de manera abrupta, de un modelo presencial a uno en línea en cuestión de meses, lo que creó contextos en los que la calidad se vio afectada.

Las universidades no estaban ni es- tán preparadas para una virtualidad de calidad, sino que muchas aún ofrecen el mismo modelo de enseñanza presencial en la virtualidad, plantea el vicerrector académico del INTEC.

A su vez, Albert Sangrà Morer es crítico al decir que si nos dejamos llevar por la mayor  parte de prácticas que se han realizado durante la pandemia, tendríamos que concluir que la enseñanza en línea no sólo no ha avanzado, sino que ha mostrado un pobre desarrollo.

“No nos engañemos. Esas prácticas a las que me refiero, aunque algunos las hayan llamado ‘educación en línea’, no lo son. Yo creo que la educación en línea, en realidad, para todos aquéllos que finalmente la han descubierto y la han comprendido, se ha revalorizado”, afirma el catedrático de la UOC.

Sin embargo, reconoce que la educación en línea ha demostrado tener capacidad y calidad para hacer frente a situaciones en las que la educación presencial no puede llegar, lo que le da un valor inconmensurable, que hace que empece- mos a pensar en ella no como en una alternativa, sino como una opción complementaria, que debe tratarse de igual a igual.

Descarga gratis la edición impresa de Forbes Centroamérica

A pesar de los retos, se abrieron nuevas oportunidades para que las academias sean más creativas e innovadoras, para capacitar al personal, y establecer relaciones con otras instituciones de diversos países, subraya el secretario general del Consejo Superior Universitario de la región.

“Se ha abierto un mundo de posi- bilidades que antes no contemplábamos”, admite por separado Gutiérrez Espeleta, rector de la UCR.

Para el académico, la virtualidad permite que las carreras desconcentradas hacia las sedes regionales tengan una oferta más amplia, y facilita la participación en conferen- cias y congresos sin tener que pagar un alto costo.

Por ejemplo, el CSUCA ha organizado actividades en línea con conferencistas de Europa y Asia, con la participación de alrededor de 1,000 personas, las que de haber sido presenciales, hubieran implicado una importante inversión y una organización más compleja.