Por Ignacio García de Presno

Los sectores público y privado concentran sus esfuerzos en lograr una rápida recuperación de los estragos que ha dejado la pandemia. Sin embargo, las marcadas limitaciones financieras de varios gobiernos en América Latina y el Caribe para impulsar proyectos de infraestructura, las demoras en el desarrollo de planes, entre otras restricciones, están afectando la recuperación económica de la región.

RETOS Y SOLUCIONES FINANCIERAS

Seis de cada 10 funcionarios (60%) señalan la carencia de recursos financieros como uno de los principales obstáculos para el desarrollo de infraestructura en la región, al que se suman otros retos como la ausencia de un plan de infraestructura a largo plazo, la politización en las prioridades de proyectos y la falta de estabilidad en las políticas públicas.

Pero revitalizar la economía es una ardua tarea que conlleva crear las condiciones adecuadas, utilizar los recursos de manera eficiente y aprovechar los estímulos para contrarrestar la crisis, como una medida positiva más no suficiente.

En ese sentido, uno de los pilares en el que deben enfocarse los gobiernos es agilizar los procesos de aprobación de proyectos de infraestructura y cerciorarse de que son los adecuados.

Tal como ocurrió en crisis anteriores, la implementación de una agenda de desarrollo depende fuertemente de las inversiones; sin éstas es difícil recuperar los empleos que se han ido perdiendo. Por ello, la reactivación económica en América Latina y el Caribe estará directamente relacionada con la rapidez con la que se retomen los proyectos y acciones entre los sectores público y privado para satisfacer las necesidades sociales.

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Por otro lado, desarrollar e implementar metodologías de análisis de costo-beneficio aumentará la transparencia en la selección de proyectos que obedezcan directrices específicas y que también cubran temas ASG (ambienta- les, sociales y de gobernanza).

En línea con los retos mencionados, la pandemia ha creado un cambio significativo en la forma en que los gobiernos y los propietarios de activos toman decisiones, pues éstas ya no se basan únicamente en la probabilidad y el costo, sino también en garantizar que los servicios esenciales de un país o jurisdicción continúen operando ante cualquier crisis.

Mientras los gobiernos trabajan para asegurar el desarrollo de capacidades en el sec- tor público, el financiamiento sigue siendo crítico. Proporcionar soluciones financieras sostenibles y fondos de innovación para desbloquear capital influiría en la toma de decisiones ante proyectos que prioricen criterios de gobernanza.

PROMOVER LA INVERSIÓN

Los mercados presentan una demanda de rápido crecimiento en infraestructura. El hecho de que las inversiones apunten, en gran medida, a proyectos totalmente nuevos repre- senta una oportunidad para que los inversionistas mejoren sus portafolios.

El mundo ya ha visto un cambio en las cadenas de suministro y sus efectos en el crecimiento económico y, ahora más que nunca, los gobiernos de la región necesitan atraer capital del sector privado e internacional para financiar las necesidades de su población y aprovechar la oportunidad de invertir en infraestructura sostenible.

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Identificar proyectos que sean in- versiones de menor riesgo, alineadas con planes existentes y a largo plazo, permitirá una mayor flexibilidad y agilidad para satisfacer las necesidades en rápida evolución de las empresas y la sociedad.