La idea generalizada es que disrupción es, en términos corporativos, sinónimo de desastre. Si bien es cierto que los eventos disruptivos –y la pandemia nos brindó un ejemplo amplio y concreto de esto– pueden generar enormes impactos negativos en las organizaciones, también es verdad que las empresas cuentan con un aliado fundamental para anticipar y mitigar la crisis: el IBP (integrated business planning o planeamiento integrado de negocios).“El concepto de IBP promueve que las organizaciones pueden obtener la agilidad necesaria para procesar datos rápidamente y tomar decisiones inteligentes y fundamentadas, algo sumamente relevante cuando los cambios suceden de manera muy vertiginosa”, explica Juan Cartier, VP de Digital Supply Chain de SAP Latinoamérica.

Para su éxito, requiere tres elementos clave:

  • Procesos confiables, centralizados, estandarizados e integrados. Permite habilitar flujos de trabajo optimizados y ayudar a los empleados a trabajar de manera más eficiente y colaborativa. Un enfoque unificado y basado en procesos mejora la visibilidad de las operaciones.
  • Comportamiento correcto. Los procesos integrales e integrados guían el comportamiento de los colaboradores para que trabajen de la manera más eficiente posible. En cambio, si están inconexos y son poco confiables, las personas inventan sus propias formas de trabajar, se producen silos de datos (hojas de cálculo, por ejemplo) y la toma de decisiones queda sesgada, ya que no se dispone del total de la información disponible.
  • Tecnología capaz. Soluciones como SAP Integrated Business Planning for Supply Chain (SAP IBP) dan soporte a procesos digitalizados y automatizados que permiten a los empleados llevar a cabo las tareas diarias de forma eficiente y establecen una única fuente de verdad en la organización para la elaboración de informes en tiempo real. 

Por lo pronto, IBP es esencial para lidiar con las pequeñas disrupciones cotidianas: esos errores, desaciertos, faltas de coordinación y problemas nimios que requieren acciones de reparación y soluciones alternativas a las que el capital humano debe dedicar enormes cantidades de tiempo y esfuerzo. 

Desde un proveedor que entrega con retraso hasta una falla inesperada en un equipo de producción, pasando por un documento entregado con un tipeo deficiente o un camión que se desvió de su ruta cuando estaba realizando las entregas. 

Lejos de ser una pandemia, una crisis financiera o una catástrofe natural, la sumatoria de estos eventos también producen un efecto en términos de costos, eficiencia, reputación y mal uso de recursos. Imaginemos si el talento que pasa buena parte del día subsanando estos inconvenientes pudiera enfocarse a definir acciones estratégicas para optimizar el negocio.

Pero incluso cuando se trata de un cisne negro, un evento perfectamente inesperado, como fue el COVID-19, una estrategia apoyada en IBP permite rápidamente realizar los análisis de riesgo correspondientes, activar los mecanismos de planificación que garanticen la continuidad del negocio y disponibilizar la información necesaria para efectuar una toma de decisiones rápida y ágil. 

La buena noticia: cada uno de estos eventos se convierte, en simultáneo, en una oportunidad de aprendizaje para perfeccionar procesos, mejorar la productividad, aumentar la eficiencia e incrementar los beneficios.

Gracias a IBP, cada nueva disrupción no es un riesgo para la supervivencia de una empresa, sino un desafío adicional para repensar el futuro.