EFE.- El Centro Médico Sheba, el más grande de Israel, realizará pruebas para valorar la eficiencia de una cuarta dosis de la vacuna contra la COVID-19, mientras el país debate sobre la viabilidad de iniciar una campaña con esta inyección, lo que coincide con el estancamiento de la vacunación entre ciertos grupos.

El experimento se llevará a cabo a unos cien miembros del personal médico del centro, a los que se analizará si la cuarta dosis aumenta sus niveles de anticuerpos, concretó a Efe un portavoz del hospital.

La mayoría de participantes de este estudio -pendiente de recibir la aprobación final para arrancar del Ministerio de Sanidad- ya tomó parte antes en experimentos de este tipo en el mismo centro médico.

Esta semana las autoridades se reunieron para discutir la opción de empezar a administrar una cuarta inyección para enero, debido a la situación actual creada por la nueva variante ómicron, mientras que más de 4.1 millones de israelíes han recibido ya la tercera, en un país con un total de unos 9.3 millones de habitantes.

Aún así, la inoculación de la dosis de refuerzo se ha estancado: más de un millón de israelíes elegibles para recibirla no se la han puesto, según el diario local Haaretz, que detalla que este grupo no tiende a ser anti-vacunas, pero por ahora habría valorado que tuvo suficiente tras ponerse dos dosis y querría evitar la tercera.

Leer también: Chile aprueba uso de vacuna Pfizer en niños desde los cinco años

Esta situación se debe a factores como la eficacia menguante de las vacunas, la necesidad de dosis de refuerzo o las nuevas variantes que han reducido la eficacia de las inyecciones y su credibilidad ante el público, según el periodista Ido Efrati, de Haaretz.

Pese al temor por la ómicron, a lo que Israel reaccionó con un cierre de fronteras a extranjeros aún vigente, la cifra de contagios en el interior del país es baja, no hay restricciones severas y muchos “no se sienten en riesgo”, remarca Efrati.

A su vez, la vacunación de niños entre cinco y once años avanza poco desde que inició a fines de noviembre: solo el 10% ha recibido alguna dosis, lo que indica cierta desconfianza entre los padres.

Asimismo, solo en torno al 60% de menores entre 12 y 15 años se han vacunado, otro porcentaje relativamente reducido.

Con todo, hay también unos 670,000 israelíes en condición para ser inoculados que habrían optado por no hacerlo, lo que preocupa al Gobierno, que insiste sobre la necesidad de vacunarse con las pautas completas como vía para evitar la expansión del virus.

Le invitamos a seguir nuestra página de Facebook