Dos efectos adicionales provocados por la pandemia son una crisis de contenedores y la aceleración del faltante de semiconductores o chips. La primera perdurará en tanto continúen cierres por la pandemia. La segunda, tardará en el mejor de los escenarios entre dos y tres años. Su consecuencia: afectación a los bolsillos de consumidores y gran riesgo de desabasto.

La crisis de los contenedores no obedece a un faltante físico sino a su ubicación geográfica. Por cierres en puertos y disrupción en las cadenas globales, los contenedores están atrapados en puertos o retrasados en la cadena de producción o transporte, a eso se suman condiciones preexistentes como el aumento de tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, cambios en la normativa ambiental y fenómenos naturales. 

También afectan los aumentos en la demanda de productos por cambio de hábitos y el incremento exponencial de los costos de transporte. El mayor aumento se registra entre China y la Unión Europea, cuyo costo por contenedor se ha multiplicado de 2,000 a 14,000 dólares. 

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La dependencia con China, fábrica del mundo, con ocho de los 10 puertos más activos del orbe y un transporte marítimo que representa entre el 80% y 90% del transporte total, ha provocado que las empresas consideren cambios en su estrategia de abastecimiento y logística, y pasar de cadenas globales a regionales, lo que es una oportunidad para la región en nearshoring o relocalización.  

Por otra parte, el faltante de chips prepandemia se aceleró por el aumento exponencial de la necesidad de computadoras por el teletrabajo. Las ventas globales de éstas se incrementaron en un 55%. Las redes 5G y los centros de datos también son parte del alza que ha afectado a industrias como la automotriz y la de electrodomésticos por el desabastecimiento, ya que los productores de chips se han concentrado en aquellos sectores más sofisticados y rentables.

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Incrementar la producción de chips no es fácil ni barato. Cuatro compañías, TSMC, Samsung, Intel y Global Foundries, son las únicas capaces de fabricar circuitos integrados usando nodos tecnológicos avanzados, y las últimas dos se han rezagado. Samsung y TSMC invierten miles de millones de dólares para ampliar su capacidad y diversificar la ubicación de plantas. Según expertos, llegar a la operación plena de una planta toma cuatro años. 

Estos faltantes afectarán a los consumidores, pero hay un lado positivo. En Costa Rica, por ejemplo, Intel ha decidido realizar una millonaria inversión, lo que generará cientos de empleos, muy bienvenidos.

Twitter: @Nuria_Marin

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