La pandemia representó el epitafio del ‘entorno VUCA’ (volatility, uncertainty, complexity, ambiguity). No estamos frente a una inestabilidad pasajera. La situación no es inestable, es caótica. Los cálculos que podamos tener son impredecibles, no hay ninguna garantía de que llegue al resultado esperado. Para muchos directivos, pensar en el largo plazo es inútil, pues no sabemos cómo saldremos de ésta, si es que salimos. Imaginarse el futuro es inquietante, y las disfunciones directivas pueden estar a la orden.

¿Cómo pueden enfrentar esta realidad los directivos de empresas? Los consultores insistimos en la pertinencia de revisar tendencias, KPIs, en planear con base en tres o más escenarios. Algunos, recomendamos ante la inestabilidad tener claro a dónde puedes llegar en los próximos tres meses para después adaptarte a lo que se presente. Otros, creemos que la clave está en dejar de preguntarse qué cambiará en el futuro y enfocarse en lo que no va a cambiar.

Se sientan las bases de un nuevo entorno. El fin de VUCA ya está aquí con la irrupción de BANI, un mundo frágil (brittle), ansioso (anxious), no lineal (nonlinear) e incomprensible (incomprehensible) que alienta las disfunciones directivas y la sensación de inestabilidad.

También pueden leer Liderazgo y felicidad a través del bienestar

El antídoto contra la fragilidad es la capacidad de resistencia, la información de calidad ayuda a reducir los grados de estrés, un buen contexto permite contrarrestar los impactos de los resultados inesperados y el instinto puede ser un buen compañero. 

Los entornos irán y vendrán, pero nosotros seguiremos aquí. El futuro es humano, con todos los motivadores que existen para enfrentar cada día, compartir, amar, inspirar y trascender.

Los ‘cisnes negros’, los escenarios de inestabilidad, se presentan y la reacción natural de todos, incluyendo directivos, es tratar de crear manuales para sobreponerse a ellos. Pero, no siempre son cisnes negros, sino ‘rinocerontes grises’ que no queremos ver en sus continuas señales.

La mejor receta contra las disfunciones directivas es la prospectiva, la generación de escenarios con mucha data (información, estadísticas, análisis del pasado). Los intangibles, dicen los críticos, son accesorios, romanticismo puro.

Toda esta situación nos genera disfunciones a todos, y los directivos no son una excepción. 

También puede leer Ciencias del comportamiento y gestión del cambio

He detectado un exceso de ansiedad, que se traduce en un exceso de exigencia y estrés en el desempeño del rol. La segunda disfunción viene provocada por un exceso de inseguridad, que se traduce en un exceso de vigilancia, análisis y control del entorno. La tercera, es el exceso de tristeza, acompasada, a menudo, por el enfado que se traduce en apatía y rigidez. Y el exceso de vanidad, que les hace dependientes del logro, el éxito, la fama. ¡Cuidado!, ya que si la vanidad y el narcisismo, en justa medida, pueden contribuir al éxito, la fantasía de omnipotencia augura el fracaso! 

Twitter: @MonfortNorbert

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.