Federico Ranero lidera las operaciones de Kavak, la primera empresa unicornio en la historia de México, y bajo la premisa de “derribar las barreras y empoderar a los ciudadanos”, el COO señala que la compañía está enfocada en facilitar el acceso a un automóvil, ya que las personas pueden mejorar su condición de vida usando el auto no solo como transporte, sino también como una herramienta financiera. 

Oriundo de Guatemala, Federico Ranero recuerda con calidez la frase: “uno no aprende de las experiencias, sino de las reflexiones de esas experiencias”, y ese pensamiento lo ha acompañado hasta su posición actual, en donde como Chief Operating Officer (COO) su papel ha sido fundamental para llevar a Kavak, empresa dedicada a la compra-venta de autos seminuevos, a convertirse en el primer unicornio mexicano, y en la segunda startup más valiosa de Latinoamérica.

Federico siempre supo que su pasión era trabajar desde la operación, y tras culminar su maestría en la Universidad de Chicago, escogió México para desarrollarse en consultoría con la firma Kearney y luego dentro de uno de los primeros marketplace de Latinoamérica, Linio, donde lideró las operaciones con un equipo de más de 300 personas. 

Unos años después, Federico llevó su experiencia a Uber, en donde fue nombrado Director General para México y el Caribe, apenas 12 meses después de su llegada y con solo 31 años de edad. 

En su etapa en Uber, Federico posicionó su región como uno de los tres mercados más importantes de la empresa a nivel mundial, y fue durante este crecimiento cuando observó que la gran mayoría de quienes querían unirse a la plataforma no podían hacerlo, porque no tenían vehículo propio y tampoco podían acceder a uno.

Fue en ese momento en el que Federico se fijó la meta de derribar las barreras prohibitivas, para que las personas pudieran autoemplearse y tener independencia financiera. 

Con este objetivo en mente, Federico se convenció en 2019 de unirse a Kavak para revolucionar el mercado automotriz a nivel mundial. “Nos fijamos el reto de construir un ecosistema que facilite el acceso a un activo que puede usarse como herramienta de movilidad, pero también como un instrumento financiero, capaz de impulsar la economía de las personas al proteger sus activos y facilitar su liquidez”, afirma Ranero. 

Kavak alcanzó una valuación de 8.7 mil millones de dólares, tras obtener más de 700 millones de dólares en su serie e de levantamiento de capital.

“Para lograrlo se creó un algoritmo de precios que realiza ofertas justas a los usuarios por sus automóviles; abrimos los centros de reacondicionamiento más grandes de Latinoamérica, e implementamos tecnología que nos permite asumir el riesgo de financiar al mayor número de personas, para que puedan acceder a un auto. Estos ingredientes generan confianza en el usuario, porque minimizan el riesgo de fraude dentro de la industria y garantizan transacciones seguras en uno de los activos más valiosos como lo es el automóvil”, agrega.

“Mi visión es llegar a mercados emergentes donde podamos empoderar a una gran parte de la población siendo solucionadores de problemas que representan barreras prohibitivas para ellos. En Kavak queremos dar acceso y preservar los activos de nuestros clientes, acompañándolos en cada momento de necesidad; buscamos ayudar a superar las barreras de financiamiento e incertidumbre dentro de la industria en una escala global, porque nuestra meta es revolucionar el mercado automotriz y transformar la forma de brindar acceso a productos financieros a nivel mundial”, concluye Federico Ranero, COO de Kavak, en entrevista para Forbes Centroamérica.