Por Silvina Moschini

Ya pasaron 8 años desde que Aileen Lee habló sobre los “unicornios” por primera vez. El artículo, que no por casualidad se publicó en el portal sobre tecnología Techcrunch bautizó con un nombre de fantasía a aquellas startups cuyo crecimiento se sostenía a partir de modelos de negocios innovadores que, afianzados en lo digital, comenzaban a deslumbrar a propios y ajenos. 

Aunque Lee eligió una palabra que nos remite a lo raro y lo mítico, desde 2013 a nuestros días asistimos a una multiplicación de los unicornios en todas las latitudes. No parece casual en un mundo cada vez más digitalizado en el que crecen de manera exponencial el comercio electrónico, el software como servicio y las industrias asociadas a la nanotecnología. Si a esto sumamos la aceleración que supuso la pandemia, el escenario es esencialmente distinto a aquel trazado por Lee en su artículo.

El vuelo y las alas

En este mundo hiperconectado que virtualiza cada vez más su economía, lo que muchos quieren saber es “por dónde” vendrán los próximos unicornios. Es un interrogante más complejo de lo que parece: consiste en identificar a las próximas compañías que conseguirán la valoración de u$ 1000 millones pero también comprender cómo lo harán y en cuánto tiempo.

No se trata exactamente de predecir saltos como los de Uber (cuyas acciones iniciales de u$ 5000 se convirtieron en u$ 25 millones luego de comenzar a cotizar) pero sí de invertir de forma temprana en aquellos emprendimientos con alto potencial. Dicho en otras palabras, si queremos anticipar el vuelo de los próximos unicornios, tenemos que dejar de verlos como “rarezas” y empezar a observar más atentamente sus alas.

Preguntas con respuesta 

Afortunadamente, desde que lanzamos Unicorn Hunters, muchos pequeños y medianos inversores de todas partes del mundo están aprendiendo con nosotros a agudizar su mirada estratégica. Detectar inversiones con potencial de alto rendimiento puede no ser necesariamente sencillo pero nuestra incursión en el enrichtainment -género que combina el entretenimiento con las oportunidades de inversión- está facilitando el asunto. 

¿Se trata de un proyecto auténticamente escalable? ¿Podrá operar globalmente? ¿Es una idea verdaderamente disruptiva? ¿Su narrativa es consistente? ¿Estamos ante el imprescindible thinking out of the box o sólo es una nueva canción pegada a una vieja melodía? Una decisión de inversión consiste siempre en encontrar respuestas y para ello es fundamental formular las preguntas indicadas.

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Dado que las scale ups tienen mayor retorno que las inversiones tradicionales, saber aplicar estas preguntas a casos concretos se convierte en un desafío fundamental. En los cinco primeros episodios de Unicorn Hunters, las compañías participantes ya han logrado reunir más de 65 millones en solicitudes de inversión, un dato que ilustra no sólo la viabilidad de sus ideas sino el interés de un nuevo perfil de inversor que se consolida a la par de la digitalización. 

Esta transformación está suponiendo una auténtica democratización a la hora de invertir: a partir de sumas alcanzables (mil dólares) y a través de plataformas desterritorializadas, miles de personas están aplicando la lógica de lo remoto -también- a sus decisiones financieras. El enrichtainment es una respuesta satisfactoria en este sentido porque, pantallas mediante, el nuevo espectador-inversor puede sintonizar con las preguntas y las respuestas que le ayudarán a vislumbrar a los próximos unicornios. 

*La autora es presidente y co-fundadora de TransparentBusiness, CEO y fundadora de SheWorks!, y  Productora Ejecutiva de Unicorn Hunters