El Covid-19 no será la última pandemia para la humanidad, pues las enfermedades infecciosas siguen siendo “un peligro claro y presente para todos los países”, alertó el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres.

Por lo anterior, llamó  a “aumentar las inversiones” para detectar a tiempo enfermedades infecciones y evitar su propagación, así como para contar con planes de respuesta rápida.

El mundo sigue sin estar preparado para evitar que los brotes de enfermedades infecciosas se propaguen a través de las fronteras y se conviertan en una pandemia mundial, expresó António Guterres esta semana al declarar el lunes 27 de diciembre como Día Internacional de Preparación para Epidemias.

En un momento en que el mundo responde a esta crisis de salud, existe la necesidad de prepararse para la próxima, dijo el director de la ONU, y explicó que “reto significa aumentar las inversiones en un mejor monitoreo, detección temprana y planes de respuesta rápida en todos los países, especialmente en los más vulnerables”.

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Agregó que también “significa fortalecer la atención primaria de salud a nivel local para evitar el colapso … Garantizar el acceso equitativo a intervenciones que salvan vidas, como vacunas para todas las personas y … lograr la Cobertura Universal de Salud”.

En tanto los casos de la nueva variante de Omicron continúan propagándose, la ONU señala que el 70% de las vacunas se han distribuido a las 10 economías más grandes del mundo, y los países más pobres han recibido  tan solo el 0.8%,  lo que el organismo señala no sólo injusto,  sino “una amenaza para todo el planeta”.

La organización estima que el 70 por ciento de la población de todos los países debe ser inoculada a mediados de 2022, y que eso requerirá, al menos, 11,000 millones de dosis de vacuna.

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