Por Jaime García Gómez

En estos primeros días de enero es común fijarse propósitos personales, y desear lo mejor para los demás. En redes sociales se usa la frase “sorpréndeme 2022” como una forma de esperar un buen año. Si lo aplicáramos a los países de la región, ¿cómo nos sorprendería el 2022?

Bueno, para saber que desear, primero hay que entender cómo cerramos el año. En el 2021 se observó un rebote, después de la caída del 2020, y las economías crecieron. Sin embargo, la pandemia borró años de avances económicos y sociales. Por lo que es claro que se necesita más que un rebote, hay que acelerar el crecimiento económico para recuperar lo perdido lo antes posible, ese debería ser el propósito central de este año.

LO QUE NOS DEJÓ EL AÑO VIEJO

En el 2021 la tasa de crecimiento promedio de los 6 países de la región fue de 6.7% de acuerdo a datos del FMI. Y aunque es una buena noticia, es insuficiente. La contracción económica medida con el producto interno bruto (PIB) per cápita, ajustado por paridad de compra, muestra que se perdieron en promedio 6 años de avances económicos.

De acuerdo con datos del Banco Mundial para 2020, en Panamá la caída significó un regreso al 2012 con un PIB per cápita de $25,381 dólares ajustados por paridad de compra. Seguido por Nicaragua que con $5,280 dólares, regresó al año 2013. En El Salvador y Honduras, se tuvieron niveles del 2014, con $8,056 y $5,138 dólares respectivamente. Mientras que, en Costa Rica, con $19,679 se retrocedió al 2016; y en Guatemala a niveles del 2017 con $8,393 dólares per cápita.

Recuperar lo perdido requiere crecer de forma sostenida año con año y es aquí donde la región tiene que enfocarse. El crecimiento del PIB entre el 2011 y el 2019 se ubicó alrededor del 3.5% en promedio para la región, siendo Panamá el mejor, con un crecimiento promedio superior al 5% en ese periodo. Pero este desempeño de la última década no garantiza una recuperación rápida de la pandemia.

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Si usamos la respectiva tasa de crecimiento promedio de cada país, y la suponemos constante año con año, entonces la recuperación tardará en llegar. En Guatemala y Nicaragua se recuperaría la economía en el 2023; en Costa Rica en el 2024; en Panamá y en El Salvador en el 2025 y en Honduras hasta el 2027. Recuperar el valor de la economía previo a la pandemia en menor tiempo requiere cambiar las tendencias de crecimiento.

LO QUE ESPERAMOS EN EL AÑO NUEVO

En ese sentido es imperativo acelerar el crecimiento económico. La forma de hacerlo implica dejar de crecer sólo por la acumulación de factores productivos como recursos naturales, bono demográfico, ampliación de mercados, entre otros. Y pasar a una economía más orientada hacia la productividad de los factores.

En economía se sabe que el bajo crecimiento económico es consecuencia de la baja productividad, la cual, a su vez, se asocia con bajos niveles de competitividad. De acuerdo con cifras del Reporte de Competitividad Global 2019 (Schwab, 2019), Costa Rica y Panamá son los países más competitivos de la región centroamericana; ubicados cerca de la posición 60 de 140 países. Mientras que el resto de los países centroamericanos estaban cerca de la posición 100. En otras palabras, no somos una región que destaque por ser competitiva.

Mejorar la competitividad en el corto plazo, pasa por garantizar reglas claras para inversionistas, productores y consumidores. Adoptar nuevas tecnologías para disminuir trámites y costos burocráticos. Promover el uso de alianzas público privadas para  inversión. Y no aislarse del mundo y sus mega-tendencias.

En ese sentido, si en este año nuevo los países de la región se ponen como propósito implementar agendas de competitividad. Si se tiene como meta reconstruir las capacidades productivas de las economías. Y si se desea un crecimiento impulsado por mejoras en la productividad. Entonces, el 2022 si será un año sorprendente.

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*El autor es director regional Social Progress Imperative

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.