La crisis de confianza que vive América Latina y el Caribe, la mayor en el mundo, afecta el crecimiento económico, la capacidad establecer acuerdos, implementar innovación y demerita la democracia, por lo que reconstruirla debe ser un objetivo de política pública de los gobiernos de la región, estima el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

De acuerdo con el BID sólo una de cada 10 personas en América Latina y e Caribe considera que pueda confiar en otras personas, mientras en los países desarrollados 4 de cada 10 personas confían en otros. Lo mismo sucede con la confianza en gobiernos e instituciones.

Carlos Scartascini, economista Líder en el Departamento de Investigación del BID, explica que la confianza en la región es baja porque no hay información accesible para todos y porque cuando existen conductas oportunistas o comportamientos no fiables, estos no son castigados.

Resultado de lo anterior, es la sobre regulación que existe en los diversos países en el intento de normar los comportamientos oportunistas, pero que generalmente “no se cumplen”, refirió  Scartascini  durante la presentación del informe Confianza. La clave de la cohesión social y el crecimiento en América Latina y el Caribe.

A menor confianza, menor productividad

La menor confianza se traduce en menor productividad, señaló el economista. Y explicó que  la predominancias de la empresa familiar o unipersonal en la región no es casualidad, “es consecuencia de falta de confianza de delegar en otras personas”.

Por otro lado, la falta de confianza también se ha traducido en la elaboración de contratos complejos en transacciones económica y tramitaciones engorrosas. Otro de los efectos des la desconfianza ha sido la lentitud en generar cadenas de valor, derivadas de la asociación con otras empresas.

Una encuesta realizada por el BID  a más de 2,500 funcionarios públicos  reveló además que la falta de confianza se traduce en una falta de cooperación entre las instituciones para proveer servicios públicos: educación, salud.

El impacto en el buen gobierno

Para Philip Keefer, asesor económico principal del BID, la importancia de la generación de confianza también afecta la generación de ciudadanía y el buen gobierno, pues “la acción colectiva exige la confianza de unos con otros”.

Agregó que las personas qu eno confían no exigen el cumplimiento por parte de los gobiernos, y permanecen atomizadas en la exigencia de la mayoría de sus derechos, lo que además se traduce en la falta de confianza en la denuncia de delitos.  Las personas prefieren no denunciar por el costo que eso mplica.

Una sociedad sin confianza, dijo Keefer, es proclive a que tanto individuos como empresas puedan aprovecharse de la falta de cumplimiento de normas y leyes en perjuicio de los demás.

Cambio climático y confianza

EL BID también refiere que en el combate al cambio climático es indispensable la cooperación y, por ende, la confianza de unos entre otros y, en los gobiernos, a fin de mejorar las condiciones climáticas.

En una encuesta realizada en la Ciudad de México, por ejemplo, se cuestionó el apoyo a un impuesto para mejorar la calidad de aire; quienes confían en la alcaldesa del país mostraron más disposición a pagar los impuestos que entre quienes no confían.  

Algunas Estrategias para generar confianza

  • Aumentar la transparencia
  • Cumplir con promesas
  • Modernizar la gestión pública con la introducción de tecnología
  • Aplicar consecuencias, ya sea para sancionar o reconocer
  • Respeto a la veracidad, sobre todo, de los líderes
  • Educación y comunicación más eficiente