Por Ileana Rojas, Mauricio Gómez y Alejandro Peña

Comenzamos el 2022 y quizá muchas empresas analizan entre sus propósitos de año nuevo el volver a las oficinas. Quizás tu seas uno de esos líderes que está valorando la idea y vale la pena que te preguntes ¿será realista volver a lo que teníamos antes de la pandemia?

En nuestra opinión, pensar en volver 100% a la presencialidad trae consigo una serie de retos. La pandemia hizo que muchas cosas en el entorno laboral cambiaran sin impacto a la productividad, y eso, sin duda, prevalecerá. Se dará un regreso a las oficinas, sí, pero no total.

Hemos aprendido que las necesidades de la compañía, combinadas con las de nuestros colaboradores, crearon un nuevo modelo de operación al cual debemos ajustarnos.  Hemos visto un lado más personal de muchos de nuestros colegas, lo que nos ha dado a todos un poco más de empatía. Muchos deben equilibrar su trabajo con ser padres, educadores y cuidadores, algo que demanda muchos retos.

Seguimos navegando en medio de la complejidad, donde no hay soluciones lineales ni estandarizadas para todos, donde debemos tener como prioridad la salud física y mental de nuestros colaboradores. Ellos esperan más empatía, que escuchemos, aprendamos y demostremos flexibilidad.

El teletrabajo llegó para quedarse

La pandemia nos hizo entrar de golpe en la virtualidad como la opción para no detener las operaciones. El teletrabajo demostró ser eficaz y con ello pasó de ser una necesidad del momento, a ser parte del paquete de beneficios que hoy las empresas ofrecen para la atracción de talento. Sí, la posibilidad de trabajar desde casa o desde cualquier lugar, hoy es un factor determinante para muchos.

Un estudio de la consultora McKinsey determinó que un 52% de los trabajadores consultados quieren mayor flexibilidad después de la pandemia, es decir, que se implementen modelos de trabajo híbridos. A la mayoría le gustaría trabajar desde casa al menos tres días a la semana y un 30% afirma que, es probable que cambie de trabajo si debe regresar a un modelo completamente presencial.

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Trabajar desde casa generó una serie de beneficios para los colaboradores, como ahorros en combustible, en tiempos de desplazamiento y la posibilidad de estar más cerca de la familia, solo por mencionar algunos. Además, dio mayor seguridad a los que necesariamente, por sus funciones, debían estar en la empresa.

Empleador y empleado hemos comprendido que un modelo híbrido bien manejado, nos permite hasta tener un ambiente más saludable, donde la gente trabaja por objetivos y no por cumplir un horario. Por supuesto que es vital que los colaboradores cuenten con todas las herramientas necesarias, a nivel técnico y ergonómico, para que no se vea afectada su salud ni su productividad.

En la balanza

Según las predicciones de IDC para el futuro del trabajo, para 2023, “la transformación digital y la volatilidad empresarial impulsarán al 70% de las organizaciones a implementar modelos de trabajo remotos o híbridos, redefiniendo los procesos de trabajo e involucrando a grupos diversos de talento”.

Debemos considerar redefinir nuestro paquete de incentivos. Si volvemos a la presencialidad total o bien, decidimos seguir con modelos híbridos o completamente remotos, vamos a ganar en unas áreas y perder en otras. No hay soluciones integrales que complazcan a todo el mundo, lo que sí es claro es que, debemos aprender a vivir con la mayor flexibilidad posible dentro de los rangos que definamos aceptables para nuestra empresa.

La transición se debe dar de manera paulatina y con la flexibilidad de adaptarla conforme se aprende a vivir en el nuevo modelo, considerando la continuidad del negocio, la capacidad de infraestructura que tengamos, el comportamiento de la pandemia y las tendencias de la industria.

Independientemente de la decisión que se tome, se debe garantizar un espacio físico seguro para los colaboradores, con estrictos protocolos sanitarios y de seguridad laboral. Además, se deben establecer prioridades para el retorno paulatino según las necesidades de la compañía, manteniendo a los colaboradores informados tanto del qué como del por qué de una decisión. La honestidad y transparencia al enfrentar retos y toma de decisiones son atributos de liderazgo que los colaboradores valoran. Según el estudio de McKinsey, las organizaciones con una comunicación más clara, ven beneficios en el bienestar y la productividad de sus empleados.

Cambio de cultura empresarial

La cultura empresarial o corporativa tiene que ajustarse a la nueva normalidad y ser relevante para todos los empleados. Hoy tenemos tres tipos de colaboradores: primero, el que siempre trabajó desde la empresa y se fue a la casa, segundo; el que siempre trabajó desde la casa o en un ambiente híbrido y tercero; el empleado que no conoce la compañía, ni a sus colegas en persona, porque solo ha trabajado en la virtualidad.

Para los dos primeros, es más fácil entender la razón de ser de la empresa, cuáles son sus procedimientos y qué es lo que se está esperando de ellos. Nos tenemos que reinventar en la forma en cómo hacer que la cultura permee por igual a esos tres grupos, en particular al último, para que pueda adaptarse y desarrollar todo su potencial.

El entorno laboral cambió. No hay vuelta atrás. El reto 2022 es encontrar el modelo de trabajo que mejor se adapte a nuestras necesidades de negocio, que nos permita ser flexibles y seguir navegando en el mar de la complejidad.

*Los autores son Gerente General Intel Costa Rica, Gerente de Servicios Corporativos de Intel para Costa Rica y Sur América y Gerente Recursos Humanos.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.