EFE.- América Latina es una región muy heterogénea con problemas muy diversos, pero debe empezar a tener una perspectiva conjunta sobre las reformas fiscales internacionales, como la recientemente llevada a cabo por el presidente estadounidense, Joe Biden, según indicaron este miércoles expertos en ese área reunidos en la Casa de América de Madrid.

Organizado por la Fundación Alternativas, los asistentes a este foro reflexionaron sobre las consecuencias de las medidas fiscales estadounidenses en su propio país, Europa y Latinoamérica.

Entre las reformas adoptadas por Biden está la tasa obligatoria del 15% sobre los ingresos residuales de las grandes empresas, incluyendo los beneficios obtenidos en todo el mundo.

Esta reforma, fue acordada no solo en los Estados Unidos, sino que se llegó a un acuerdo internacional en el G20 para que este impuesto sea global, un acuerdo histórico que dificulta la ocultación de bienes en paraísos fiscales, destacaron los participantes en el foro.

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Sin embargo, uno de los principales problemas que destacaron los expertos es la asimetría entre las economías desarrolladas, como la estadounidense y las europeas, en contraposición a las economías emergentes de Latinoamérica, que no pueden competir de la misma forma frente a la crisis derivada del coronavirus, así como a la inflación, la deuda o la desigualdad, declararon los expertos.

Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) destacó que toda la región de Latinoamérica debía cooperar en las diferentes organizaciones, tratados y acuerdos internacionales para reunir más fuerza y ejercer más presión.

“Nuestra región, pienso que debe entender mejor cómo actuar de conjunto. Me parece que no estamos actuando con una sola voz, cada quien pelea a su manera, incluso en el G20, los tres países, México, Argentina y Brasil no pelean juntos” , dijo.

Bárcenas argumentó que la reforma de Biden es insuficiente para solucionar los problemas fiscales y económicos de Latinoamérica, y que las medidas van a beneficiar a los países con monedas más fuertes y economías más potentes como las de Europa y Estados Unidos.

Pero cree que, si el impuesto fuese del 25% en lugar del 15%, y que, si afectasen a un número mayor de empresas, las consecuencias internacionales derivadas del acuerdo serían más igualitarias.

También se mostró proclive a mejorar las alianzas con Europa en materia de tecnología, Agenda Verde, inversiones, cooperación y desigualdad, ya que actualmente, China y Estados Unidos son los dos países que se reparten las relaciones más importantes con los países del centro y sur de América.

“Creo que la alianza entre Europa y América Latina es esencial, porque si no, lo que está sucediendo es que hay una América latina dividida que se va más hacia Estados Unidos, y otra que se va hacia China”, señaló.

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A pesar de todo, los conferenciantes destacaron la importancia histórica en el plano internacional sobre un acuerdo fiscal que llevaba gestándose durante ocho años, y que consideran, el inicio de un acuerdo final que sea más justo y que permita recaudar más dinero.

Como concluyó Susana Ruiz, responsable de Justicia Fiscal de Oxfam Internacional, es mejor tener un acuerdo, aunque no sea el óptimo, que no tener ninguno.