El 13 de enero, el Banco Central de Guatemala anunció que el PIB real se expandió en un 8,6% interanual en el tercer trimestre de 2021, lo que indica que el total de Guatemala del desempeño macroeconómico ha demostrado ser mejor de lo que se anticipaba en noviembre de 2020 por Moody’s Investors Service.

Un desempeño económico y fiscal mejor de lo esperado en las estimaciones hechas por Moody’s, es un crédito positivo, pero los desafíos crediticios a la larga limitarán el impulso alcista del crédito. Tras una contracción económica superficial en 2020 del 1,5 %, donde el crecimiento del PIB real rebotó.

El resultado del tercer trimestre sugiere que el crecimiento del PIB real en 2021 superó el 6%, superando tanto pronóstico de noviembre de 2020 de 4%, como el de las autoridades guatemaltecas.

En enero de 2021 se pronosticó un 3,5%, impulsado por el fuerte consumo de los hogares, tanto por normalización de la actividad económica y entradas récord de remesas, la economía ahora superó su nivel del tercer trimestre de 2019 en un 7%.

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El resultado fue mejor de lo esperado en rendimiento económico, revisado por Moody’s Investors Service las previsiones de PIB real para 2021 y 2022 al 7,8 % y 4,5%, respectivamente. Aunque el crecimiento económico comenzará a disminuir en 2022 como efectos, la economía continuará beneficiándose de la recuperación en curso en los Estados Unidos, afirma la consultora.

El crecimiento económico firme ha brindado una gran ayuda a las finanzas del gobierno, limitando el impacto de la pandemia en el perfil crediticio de Guatemala. Los ingresos superaron los objetivos del gobierno durante todo el año y es probable que cierren el año con un 20 % más que en 2020 y 10% más que en 2019.

La gestión fiscal, ha significado que el gasto se mantuvo esencialmente plano. Teniendo en cuenta un crecimiento de los ingresos y gastos superiores a lo esperado, proyectaron ahora un déficit fiscal de 1,2% del PIB en 2021; esto es notablemente más estrecho que el déficit fiscal del 4,8% del PIB que tenían proyectado inicialmente en noviembre de 2020 y el pronóstico de noviembre de 2021 de 2.5% del PIB.

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Como resultado de un desempeño económico y fiscal mejor de lo esperado, la dinámica de la deuda se fortaleció a principios de 2022 en comparación con las expectativas de Moody’s Investors Service iniciales en 2020. En el momento en que cambiaron ellos la perspectiva a negativa, proyectaron un aumento de casi ocho puntos porcentuales en la relación deuda/PIB entre 2019 y 2021, del 26,2 % al 34,4 %.

Suponiendo que la economía y los resultados fiscales superan sus previsiones de noviembre de 2021, es más probable que el aumento real del índice sea la mitad de su proyección y ahora pronostican que la relación deuda-PIB se reducirá del 31,4 % del PIB en 2020 al 29,5 % en 2021, muy por debajo de la mediana carga de la deuda para los soberanos con calificación Ba.

Aunque la economía y las cuentas fiscales demostraron ser resistentes en 2021, la estrecha base de ingresos del país y la débil gobernanza los indicadores continuarán planteando desafíos crediticios y limitarán las presiones crediticias al alza de las finanzas mejor de lo proyectado.

Y cuando es probable que la carga de la deuda de Guatemala se mantenga en torno al 29% del PIB en 2022, Moody’s Investors Service no anticipa ninguna mejora material en la capacidad del gobierno para alinear la recaudación de ingresos con sus pares Ba, ni ningún fortalecimiento significativo de las instituciones que auguran una mejora en los indicadores de gobernabilidad.

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