El vicepresidente regional de EXOR Latam para Centroamérica y el Caribe, César Addario Soljancic, advirtió que el aumento de precios sigue siendo una amenaza para la recuperación de la región.

La reapertura económica y la reactivación tras los cierres y cuarentenas de 2020 permitieron que Centroamérica se encaminara hacia la recuperación en 2021. La región registró crecimientos, aunque a distintos ritmos, con casos exitosos como el de El Salvador, cuya economía avanzó más del 10 %, según datos de su Banco Central de Reserva (BCR).

Sin embargo, y pese a que se prevé que 2022 también sea un año de crecimientos netos para la economía regional, el aumento generalizado de precios y las complicaciones de la cadena logística seguirán siendo anclas que no permitirán un despegue pleno de las naciones del ismo.

“La región de Centroamérica y el Caribe registraba, hasta noviembre de 2021, una inflación acumulada del 4.98 %, superior al 3.27 % del mismo periodo de 2020. Si hablamos de inflación interanual, el dato sube hasta un 5.40 %, bastante superior al 3.61 % de noviembre de 2020”, señaló César Addario Soljancic, vicepresidente regional de EXOR Latam para Centroamérica y el Caribe.

EXOR Latam, firma especializada en servicios de asesoría financiera, manejo de pasivos y administración de capitales, ha previsto que 2022 será el año en el que los países latinoamericanos vuelvan a terreno positivo en lo que a recuperación económica respecta. En su Ránking de Recuperación de las Economías Latinoamericanas, publicado el año pasado, destacan los avances que tendrán Guyana y Paraguay.

Sin embargo, la inflación pone en vilo las perspectivas positivas para la región. El panorama global tampoco es alentador, y en Estados Unidos, la Reserva Federal (Fed) ha admitido que el incremento de precios se ha alargado más de lo que esperaban, y ha anunciado incremento de tasas de interés para tratar de contener la inflación y ayudar a garantizar el pleno empleo.

“Cuando inició la crisis por el COVID-19, en EXOR la vimos como una crisis de demanda: la economía cerró, las personas no salían, no consumían lo que solían consumir, y los negocios vieron bajar sus ventas, la industria paró su producción. Pero desde ya advertíamos que, una vez pasara esta pausa en la economía, esta crisis de demanda se volvería una crisis de oferta, y es lo que ha sucedido”, apuntó Addario Soljancic.

Explicó que, en la medida que las economías fueron reabriendo y las cuarentenas se fueron levantando, las industrias no tuvieron la capacidad para suplir el aumento de la demanda. A esto se ha sumado el problema del encarecimiento en las cadenas logísticas, por factores como la crisis de los contenedores y la falta de mano de obra.

“Con fletes por los cielos, escasez de transportistas, y falta de materias primas, ese desequilibrio entre oferta y demanda se ha traducido en precios altos, y todos lo hemos podido ver. ¿Hasta cuánto durará este desequilibrio? Esperamos que no pase de este año, pero aún es incierto el impacto que esto tendrá en el ritmo y en la sostenibilidad de la recuperación económica”, añadió el especialista.

Los países centroamericanos además deben seguir de cerca los movimientos que se hagan en el norte, en la medida que la Fed busque enfriar la economía aumentando los tipos de interés y reduciendo el dinero que destinan a la recompra de bonos, con la esperanza de que estas medidas no frenen el ritmo del crecimiento, agregó.

La inflación en Estados Unidos llegó a un 5.7 % anualizado en noviembre de 2021, y las declaraciones del presidente de la Fed, Jerome Powell, permiten adelantar que el movimiento de los tipos de interés iniciará en marzo próximo. En Centroamérica, las cifras son igualmente altas: la inflación interanual a noviembre de 2021 fue del 3.35 % en Costa Rica, del 2.89 % en Guatemala, del 8.23 % en Dominicana, del 6.2 % en El Salvador, del 4.95 % en Honduras, del 7.10 % en Nicaragua, y del 2.94 % en Panamá.