Por Elizabeth Salinas Israel Pantaleón

La compra de Cementos Progreso a Cementos Mexicanos (Cemex) tiene que ver con su plan de expansión en la región centroamericana, además de llevar su cultura laboral a otras latitudes de la región centroamericana, señala el CEO de Grupo Cementos Progreso, José Raúl González.

La venta de los activos en Costa Rica y El Salvador por parte de la cementera mexicana fue por 335 millones de dólares.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

Los activos que se están vendiendo consisten en una planta de cemento integrada, una estación de molienda, siete plantas de concreto, una cantera de agregados y un centro de distribución en Costa Rica, así como un centro de distribución en El Salvador.

“Tenemos siempre puesto el ojo en oportunidades que se pudieran materializar en la región y surgió la compra de Cemex”, señala el directivo de Cementos Progreso.

¿Qué significa para cementos progreso la compra de estos activos, tanto en Costa Rica como en El Salvador?

Este evento (compra de activos de Cemex) significa mucho para nosotros. Para Cementos Progreso, la compra es parte de una aspiración que hemos tenido desde hace varios años, el poder tener mayor presencia geográfica en la región es para nosotros el mundo entero.

Centroamérica es para nosotros todo lo que aspiramos a tener como mercado y a veces se puede a veces, no se puede. Habíamos tenido una presencia relevante a través de las exportaciones que se hacían particularmente de cal en los mercados como: atendiendo clientes, ingenios o compañías de acero.

Poco a poca habíamos comenzado a tener una presencia en otros países. Tuvimos la oportunidad de adquirir una participación importante en Honduras y pues a través de una transacción que se hizo en Panamá pudimos tener presencia también en un molino de cemento en Panamá.

Descarga gratis la edición impresa de Forbes Centroamérica

Inauguramos un molino de cemento en Belice el año pasado. Tenemos siempre puesto el ojo en oportunidades que se pudieran materializar en la región y surgió la oportunidad de Cemex a través de la ejecución de su estrategia de desinversión en la región.

Entonces nos sentamos en negociaciones, las cuales duraron varios meses del año pasado hasta que finalmente lo logramos cerrar en los últimos días del 2021.

Fue un trabajo muy largo como son siempre estas negociaciones en las compras, en las adquisiciones pero a la vez muy satisfactorio para todo el equipo de Progreso que logró cumplir con la meta en tiempo récord casi ya en los últimos días del año, significa además de poder tener presencia ahora en 7 países cuando las autoridades competentes ratifiquen  la transacción.

¿Cómo podríamos calificar esta estrategia por parte de Cementos Progreso, buscando competir en los diferentes mercados en los que se encuentra?

Es una aspiración de poder llevar nuestra cultura de servicio a estos países de la región. En Cementos Progreso vemos las utilidades como fin sino como el resultado. El resultado de la aplicación de la cultura que nuestro fundador nos ha legado y la fidelidad a esos valores y a esos procesos que él nos inspira y a través de ello poder contribuir en lo que nosotros denominamos nuestro propósito trascendente, que es “construir juntos el país en donde queremos  vivir”.

Le invitamos a seguirnos en la cuenta de Twitter

¿Ustedes están esperando que las autorizaciones estén listas en el primer trimestre del año o más adelante?

Depende porque los procesos diferentes, pero sin duda lo que estamos buscando es cumplir al pie de la letra con las regulaciones y la información que nos requiera para darle a la autoridad competente la información que le permita tomar la decisión conforme a la ley que deba de dar. Entonces probablemente sean 3 o 4 meses. No estoy familiarizado directamente con los procesos, pero la expectativa es esa, la expectativa es un periodo de tiempo prudencial para que se puedan dar los estudios necesarios y Dios quiera las autorizaciones también.

¿Qué viene para Cementos Progreso para 2022?

Mire nos sentimos como esos padres que acaban de tener mellizos, estamos muy desvelados pero estamos felices y sobre todo estamos muy concentrados en que cuando las autoridades competentes no den la autorización podamos atender este par de bebés y como todos hemos sido padres y conocemos de esas cosas sabemos que los bebés reclaman mucho cuidado al principio, así que estamos esperando poder tener esa autorización y poder atender e implementar los planes que tenemos para ambas operaciones e incorporar a más de 300 personas a la familia Progreso.

Por supuesto continuar desarrollando los hijos que tuvimos recientemente, como el mercado de Panamá, que llevamos 2 años allí.

En Belice llevamos 1 año. Además, estamos enfocados en poder sacar adelante esos retos y por supuesto en nuestro mercado en Guatemala que es el más importante para nosotros, fortalecer nuestra posición competitiva y siempre velar porque los intereses de nuestros clientes estén antes que nada.

Vamos a tener un año 2022 de muchísimo trabajo estamos muy contentos con la forma en como estamos arrancando el año y las inversiones que Dios nos ponga adelante pues como todas, unas se darán, otras no se darán, pero por el momento estamos muy felices con la familia que hemos formado.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica