Con espíritu renovado, análisis muy pegados al terreno, y propuestas constructivas, las organizaciones empresariales de Iberoamérica encaran este nuevo año sin perder ese horizonte marcado antes de la pandemia: asentar las bases de una sólida recuperación económica, que nos permita construir un futuro más inclusivo, sostenible, integrado, solidario e innovador.

En esa hoja de ruta hay una serie de prioridades donde la sostenibilidad va a seguir marcando nuestras directrices y decisiones. También en todo lo referente a los liderazgos, con respuestas como las que el sector empresarial ha sabido dar en estos difíciles tiempos y donde valores como la responsabilidad, agilidad, innovación, anticipación, compromiso y determinación forman la estructura de una nueva manera de liderar empresas, contando con el compromiso de las personas, clave del éxito.

Sigue la información sobre la economía y el mundo de los negocios en Forbes Centroamérica

Hemos identificado una serie de áreas prioritarias en las que seguir trabajando intensamente en este nuevo año, año de Cumbre Iberoamericana y de trabajos preparatorios intensos, entre ellos un nuevo Foro Iberoamericano de Mipymes a celebrar en Guatemala, o los de Digitalización y de Innovación Abierta.

La primera gran cita empresarial de la Región, en la que estamos ya trabajando, se celebrará en la capital de España, en mayo, en el marco del denominado Madrid Platform. SEGIB, CEIB y FIJE estamos organizando un importante Foro de Empresas Europa-LATAM, centrado en el comercio y la inversión para una recuperación sostenible. 

Integración regional y cadenas de valor resilientes

Inmersos en este nuevo orden económico internacional, muy vinculado a cambios tecnológicos profundos y a nuevas maneras de hacer negocios, surge el concepto de cadenas de valor resilientes, que tienen mucho que ver con el cumplimiento de los acuerdos y con la diligencia de vida de los operadores globales.

En este horizonte, es fundamental poder liderar una transformación del aparato productivo y de las cadenas globales de valor regionales y transnacionales para promover el desarrollo económico y social. SIECA, Mercosur, la Alianza del Pacífico y la Unión Europea, son eslabones sólidos de lo que debería ser una firme cadena de valor en clave iberoamericana.

La integración de nuestra Región debe cimentarse en la apertura y la seguridad jurídica, en relanzar las relaciones interregionales, cerrar y consolidar acuerdos e impulsar la firma de tratados de libre comercio, amparados siempre en las ventajas competitivas de cada país o región, y siempre en base al multilateralismo y priorizando la sostenibilidad y el apoyo a las Mipymes.

Con “i” de Innovación y de Iberoamérica

“Iberoamérica es una Región con muchos emprendedores y poca innovación”. Frase reiterativa que debe servirnos para reflexionar y actuar.  El emprendimiento innovador necesita de mucho más que de tener cultura emprendedora y voluntad para emprender. No es sólo un producto sino un intenso proceso.

Esta es la radiografía resumida de necesidades frente a las carencias: financiación, competencias específicas, acceso a mercados e internacionalización, contactos y regulación. Además de un sistema fiscal de apoyo a la I+D+i estable y uniforme, que aporte seguridad jurídica a todos los actores implicados en el proceso.

Existe también una brecha de género a tener en cuenta; la Región necesita más mujeres emprendedoras y empresarias, aportar asesoría y seguimiento, y garantizar su representatividad en foros y grupos de interés.

La innovación iberoamericana es un fenómeno evolutivo y en constante cambio. Es un fenómeno abierto y compartido, que se debe aplicar de manera transversal a todos los sectores de la economía y que implica reinventarse constantemente, aprendiendo en todo momento del impulso privado y de la propia sociedad.

Es un proceso creador que requiere de ideas para trabajar en algo nuevo; inteligencia humana y artificial; iniciativas e imaginación; intuición; identificación de nuevas oportunidades y tendencias; ingenio para saber transformar y reinventar; impulso por parte de las instituciones y los individuos en general; intención de hacer las cosas bien; y ante todo, mucha inspiración e ilusión. Casualmente, conceptos que empiezan por í.

Colaboración público-privada, industrias creativas, economía azul

Este análisis de futuro pasa por apostar por la colaboración público-privada, el apoyo y la defensa de las pymes y mipymes (el 99% del tejido productivo de la región, el 30% del PIB, y generadoras del 67% de los empleos.), y la digitalización (el fenómeno que más se ha acelerado durante la pandemia).

Debemos tener muy en cuenta nuevas industrias, como las englobadas en la denominada economía azul. En Iberoamérica y el Caribe, regiones estrechamente vinculadas al océano, más de 100.000 familias viven directamente de lo que generan industrias como la acuicultura, con un 27% de la población que vive en la costa.

Es importante apostar por este tipo soluciones, al igual que lo estamos haciendo por la innovación, la tecnología y la ciencia, o las industrias culturales y creativas (las llamadas economías amarilla y naranja).

Transición energética, digitalización, formación y retención del talento

La digitalización y la sostenibilidad conforman la doble transformación pos-COVID para recuperar la senda de crecimiento. La recuperación económica en Iberoamérica será ecológica o no será. Ante esta realidad, la energía se erige como uno de los grandes ejes sobre los que debe pivotar esta recuperación, haciéndola transitar hacia un modelo sostenible y competitivo.

Y es necesario asegurar la transición energética. Para llevarla a cabo el Banco Mundial cifra en 600.000 millones de dólares la cuantía de las inversiones renovables necesarias a realizarse en los próximos 14 años.

Iberoamérica no es un futuro sino una realidad llena de oportunidades. Sigue siendo prioritario llevar a cabo las inversiones necesarias para afianzar la competitividad de la región, y para ello es necesario defender la formación, el emprendimiento, la retención y el reciclaje de talento.

La formación es garantía de desarrollo, progreso y avance social; además de ser prioritaria en el desarrollo humano, a la hora de combatir la pobreza, la exclusión, la intolerancia y en todas las iniciativas tendentes a conseguir una sociedad más comprometida y sostenible.

En Iberoamérica hay 160 millones de personas de edades comprendidas entre los 15 y 24 años. Sin duda, la generación de jóvenes mejor formados y exigentes que ha habido nunca en la historia de la región. El talento está muy bien repartido en la comunidad iberoamericana, pero es necesario hacer un esfuerzo para distribuir mejor los recursos. Los jóvenes representan uno de los mejores ejemplos de nuestras reservas estratégicas de gran valor, la capacidad de innovación, de formación y de resiliencia.

Una apuesta por el turismo sostenible, inclusivo y accesible

Para la mayoría de los países de Iberoamérica, el turismo supone uno de sus principales motores de desarrollo debido a los beneficios transversales y socioeconómicos que reporta: por su contribución al PIB, por erradicar la pobreza debido a su naturaleza generadora de empleo e inclusión social, y por ser el soporte para el desarrollo de otras actividades económicas, tales como infraestructuras, turismo, gastronomía y deporte, entre otras.

Es necesario centrar las inversiones y programas de recuperación en dotar al turismo de un carácter innovador y sostenible, pero también inclusivo, accesible y responsable, que actúen como ejes vertebradores para el sector, y que sitúen a Iberoamérica como un actor de referencia.

Para todo ello, será fundamental contar con un marco normativo transparente, estable, predecible y atractivo, que garantice la seguridad jurídica y promueva la iniciativa privada.  Este es un esfuerzo que no pueden llevar a cabo únicamente gobiernos e instituciones multilaterales.

Liderazgos firmes, proactivos y transparentes

Asistimos a un cambio en los modelos de liderazgo tradicional, y también en el mundo de las empresas, acelerando y demandando nuevas fórmulas, bajo parámetros más propositivos, colaborativos, colectivos y consensuados.

Nunca hasta ahora había sido tan importante el liderazgo comprometido y el diálogo social. Nuestro futuro cercano va a depender, en gran medida, de la calidad de los liderazgos, no sólo en los gobiernos, sino también en el sector privado y en las organizaciones sociales.

Hay que fomentar la pedagogía y no la demagogia, liderazgos propositivos y no defensivos, que apuesten por consensuar, y no por dividir o polarizar. Y es imprescindible el diálogo social, grandes dosis de este antídoto que conforma la mayor infraestructura de un país, frente a la crisis.

Le invitamos a seguir nuestra página de Facebook

Hay que volver a tener una visión de largo plazo, compromiso y unas reglas de juego claras, que otorguen confianza para construir un futuro donde prevalezca el multilateralismo, la integración. Es importante apostar por liderazgos solidarios, firmes, proactivos y transparentes, en los que primen las ideas, la creatividad y la innovación, el autocontrol, la perseverancia y la capacidad de comunicación.

Apostemos por liderazgos que aglutinen y comprometan a los distintos y no sólo a los iguales, para ampliar el abanico de propuestas y de posibles soluciones en esta etapa crucial de transformación y de recuperación para el mundo y, sobre, todo, para Iberoamérica.

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.