EFE.- Más de la mitad de la superficie del océano ha superado un umbral histórico de calor extremo de forma regular desde 2014, según datos de temperaturas recopilados durante más de un siglo, en un estudio que publica Plos Climate.

La investigación, encabezada por el Acuario de la Bahía de la Monterrey (EE.UU), indica que esta tendencia continuó en los años siguientes, alcanzando el 57 % del océano en 2019, el último medido en el estudio.

Las temperaturas excesivamente cálidas de los océanos “impulsadas por el cambio climático son la nueva normalidad” -agrega el documento- y estos extremos de calor aumentan el riesgo de colapso de ecosistemas marinos cruciales.

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Entre ellos cita los arrecifes de coral, las praderas marinas y los bosques de algas marinas, alterando su estructura y función, y amenazando su capacidad de seguir proporcionando servicios de mantenimiento de la vida a las comunidades humanas.

Utilizando registros históricos, los científicos determinaron las temperaturas medias de la superficie del océano entre 1870 y 1919 para establecer un punto de referencia fijo para los extremos de calor marino, tras lo que se observó con qué frecuencia y en qué parte del océano se superaba ese límite.

Utilizando este punto de referencia, solo el dos por ciento de la superficie del océano experimentaba temperaturas extremadamente cálidas a finales del siglo XIX.

La directora de equipo Kyle Van Houtan dijo que el cambio climático “no es un acontecimiento futuro”, sino que “lleva tiempo afectándonos” y esta investigación muestra que durante los últimos siete años más de la mitad del océano ha experimentado un calor extremo.

“Hoy en día, la mayor parte de la superficie del océano se ha calentado a temperaturas que hace sólo un siglo se producían como raros eventos de calentamiento extremo de una vez en 50 años”, dijo Van Houtan.

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Para la científica, esto cambios drásticos constituyen una prueba más que debería ser una llamada de atención para actuar ante el cambio climático, pues “lo estamos experimentando ahora, y se está acelerando”.

Cuando los ecosistemas marinos cercanos a los trópicos experimentan temperaturas “intolerablemente altas”, organismos clave como los corales, las praderas marinas o los bosques de algas pueden colapsar”, destacó Van Houtan.

La alteración de la estructura y la función de los ecosistemas pone en peligro su capacidad de proporcionar servicios de mantenimiento de la vida a las comunidades humanas.

Van Houtan enumeró, entre otras funciones, el apoyo a una pesca sana y sostenible, la amortiguación de las regiones costeras bajas frente a fenómenos meteorológicos extremos y la función de sumidero de carbono para almacenar el exceso de carbono puesto en la atmósfera por las emisiones de efecto invernadero. 

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