Por Hugo Flores / Forbes Perú
El pasado 28 de enero, Pedro Castillo cumplió seis meses como presidente del Perú. Poco más de una semana después, el mandatario peruano de izquierda radical anunció la conformación de un nuevo gabinete de ministros, el cuarto desde que empezó su gestión.

Además de la alta rotación de ministros y jefes de gabinete de Castillo, la administración del también dirigente sindical ha estado marcada por la improvisación, los nombramientos polémicos y la incertidumbre económica.

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POLÉMICA EN EL TERRENO SANITARIO

El manejo de la pandemia es uno de los pocos puntos destacables de la gestión de Castillo. Mónica Muñoz-Nájar, coordinadora de proyectos y políticas públicas de la Red de Estudios para el Desarrollo (Redes), explica que el avance en la campaña de vacunación a nivel nacional ha sido un motor importante para continuar con la recuperación económica. De hecho, 26,5 millones de peruanos ya tienen al menos una dosis, informó recientemente el Ministerio de Salud (Minsa).

No obstante, lo logrado en el terreno sanitario podría verse opacado por un nuevo nombramiento en el sector. El cuarto gabinete de Castillo trajo consigo a un nuevo ministro de Salud: Hernán Condori. Este funcionario, además de estar investigado por corrupción, ha promocionado productos sin sustento científico.

Asimismo, durante la gestión de Condori, el Minsa nombró asesor a William Córdova, un veterinario que no tenía experiencia en salud pública. Córdova fue retirado del ministerio luego de conocerse que tenía 20 denuncias por delitos graves, como violación, violencia contra la mujer, resistencia a la autoridad, entre otros.

El Colegio de Médicos del Perú ha pedido que Condori deje el cargo. El nombramiento del cuestionado ministro también generó la renuncia del viceministro de Salud Pública, Gustavo Rosell, y del Equipo Consultivo de Alto Nivel del Minsa, el cual ha sido importante en la implementación de la campaña de vacunación del Perú.  

Tanto Castillo como Aníbal Torres, el nuevo presidente del Consejo de Ministros (jefe de gabinete), han defendido a Condori.

ECONOMÍA BAJO INCERTIDUMBRE

En el terreno económico, las perspectivas para 2022 no son tan auspiciosas. Si bien el PBI peruano aumentó 13,31% en 2021, este año la velocidad de crecimiento bajaría. El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) estima que la economía peruana avanzaría solo 3,4% en 2022. La entidad monetaria, además, proyecta que la inversión privada crecerá 0% este año, un cálculo con el que coincidió el propio Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) hace algunas semanas.

“No hemos visto un buen manejo de la economía. Hay diferencias entre la primera mitad y la segunda mitad del 2021. [En el último trimestre] vimos una desaceleración del ritmo de crecimiento mensual con respecto a lo que vimos hasta setiembre”, comenta Donita Rodríguez, jefa de análisis macroeconómico de Apoyo Consultoría.

Aunque Rodríguez considera que el nombramiento de Carlos Graham como nuevo ministro de Economía y Finanzas es positivo, también señala que el nuevo gabinete no cambia las perspectivas económicas de este año. De hecho, Apoyo Consultoría proyecta un crecimiento del PBI de 3% este año y una caída de la inversión privada de 4%.

NOMBRAMIENTOS POLÉMICOS

Un elemento que ha caracterizado a la gestión de Castillo han sido los nombramientos polémicos. El último gabinete no es la excepción. “El nombramiento de Graham ha caído bien. [También lo ha hecho] el de un diplomático en Cancillería. Eso está bien. Pero, en los demás sectores, se ha nombrado a gente con menos credenciales académicas y laborales, sin experiencia para ejercer bien sus cargos”, opina Mónica Muñoz-Nájar.

Además del mencionado ministro de Salud, entre los altos funcionarios cuestionados figura Juan Silva, ministro de Transportes y Comunicaciones. Él ha sido criticado por recibir papeletas de tránsito y haber sido multado por infracciones vehiculares. Por su parte, José Luis Gavidia, ministro de Defensa, tiene una denuncia por violencia familiar.

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De otro lado, Christian Quispe, excandidato al Congreso por el partido Perú Libre (el partido del Gobierno), fue nombrado subsecretario de la Subsecretaría de Gestión del Diálogo de la Secretaría de Gestión Social y Diálogo de la Presidencia del Consejo de Ministros. Quispe, sin embargo, tiene antecedentes policiales por secuestro, abuso de autoridad y disturbios.

Héctor Valer fue jefe del tercer gabinete de ministros de Pedro Castillo. Él renunció el 5 de febrero, tan solo tres días después de asumir el cargo y luego de que se conociera que su esposa e hija lo habían denunciado por violencia física.

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En el gabinete que dirigió Valer se nombró ministro del Ambiente a Wilbert Supo, cuya única experiencia laboral era haber sido profesor de geografía. Esta designación fue criticada debido a que se daba en medio del desastre ecológico provocado por el derrame de petróleo de la empresa Repsol.

Otra designación polémica fue la de Daniel Salaverry como presidente de Perupetro, empresa estatal responsable de negociar y promover los contratos de hidrocarburos en el Perú. Salaverry, quien finalmente renunció luego de las críticas, no tenía experiencia en el rubro de hidrocarburos. La Contraloría General de la República cuestionó la designación.

PROBLEMAS DE FONDO

“Creo que una de las cosas que más le ha costado [al presidente] tiene que ver con tener objetivos claros de gobierno”, comenta la politóloga Paula Távara.

De hecho, esa falta de objetivos y planes por parte de la gestión de Castillo se ve reflejada en la alta rotación de ministros, pero también en discursos contradictorios o ambiguos, como los asociados a la nacionalización del gas (una promesa de Castillo en campaña que fue descartada por su primer ministro de Economía) o al aumento del salario mínimo.

Távara agrega que, en este contexto, la oposición tampoco ha tenido un liderazgo muy claro, ni una mejor performance. “Entonces, hemos alcanzado una especie de estabilidad en la mediocridad, por decirlo así. Es una escena un poco fuerte, pero ninguno de los dos actores tiene mucha fuerza”, señala.

Para Mónica Muñoz-Nájar, de Redes, el país está algo acostumbrado a que haya una separación entre la buena gestión macroeconómica y la mala gestión del resto del Estado. “Las últimas elecciones han dejado claro que esta situación es insostenible para un país que quiere desarrollarse y quiere estar en la OCDE”.

El cuarto gabinete de Pedro Castillo, liderado por Aníbal Torres, se presentará en el Congreso para pedir el voto de confianza el próximo 8 de marzo. Todavía no queda claro si obtendrá los votos necesarios en el parlamento. En caso eso no suceda, Castillo, cuya desaprobación se sitúa en 69% según la más reciente encuesta de Ipsos, tendría que armar un nuevo gabinete de ministros.

En enero, la fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, abrió una investigación preliminar contra Pedro Castillo por la presunta comisión de los delitos de tráfico de influencias y colusión en agravio del Estado. Esta investigación se inició después que se conociera que el mandatario peruano se reunió con una representante del consorcio Puente Tarata III, firma que ganó una millonaria licitación en la provincia de Tarata.

Este artículo fue escrito con la colaboración de Lucero Chávez.