En la última década (2010-2020) la migración en América Central, Haití, Panamá y República Dominicana se ha feminizado, de modo que ahora se calcula que 48.7% de la migración la realizan las mujeres.

Cada vez son más mujeres las que se desplazan y los factores que originan ese moviemiento afectan de manera más grave a ese género (violencia en el origen, destino de la migración, expectativas de remesas, entre otros), por ello se considera una “migración feminizada”, de acuerdo con Noortje Denkers, especialista en Migración Laboral y Movilidad, de la Oficina de OIT para América Central, Haití, Panamá y República Dominicana.

El principal destino tanto de hombres como mujeres migrantes mesoamericanos es Estados Unidos, con una proporción superior al 64%.  “Canadá concentra una proporción importante de personas emigrantes de México, Guatemala y El Salvador; mientras que España es un destino importante para personas originarias de Honduras, Nicaragua y Panamá”, cita  el documento Género, Migración y Empleo en Mesoamérica 2022, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

El documento también destaca que han surgido otros países de destino, como Costa Rica, Nicaragua, Panamá y México, que representan movimientos intrarregionales.

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En cuanto a la calidad del empleo, se señala que las mujeres migrantes suelen laboral en trabajo doméstico y en áreas de salud y educación, pero en puestos  que están caracterizados por ser inestables, mal remunerados y no ofrecen seguridad.

De acuerdo con la OIT, la migración irregular en mesoamérica ha mantenido una dinámica constante por las caravnas de migrantes surgidas en los últimos años desde El Salvador y Honduras.

El organismo ubica tres flujos o corredores migratorios: desde México, Guatemala, El Salvador y Honduras hacia Estados Unidos;  desde Nicaragua hacia Costa Rica, y desde otros países hacia Panamá.

La OIT reporta que aún en el año de la pandemia (2020), México detuvo a 82,379 personas, de las cuales el 98.7% (81,337) provenían principalmente de Honduras (43.4%), Guatemala (38.2%) y El Salvador (9.9%).

Precisa que el 21.5% de la migración irregular que transita por México son mujeres, de las cuales el 88.9% es originaria de los países del Norte de Centroamérica (NCA), según datos de la Unidad de Política Migratoria, Registro e Identidad de Personas de la Secretaría de Gobernación.

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En Costa Rica, se efectuaron un total de 5,946 aprehensiones (en ambas fronteras) que  provenían principalmente de Haití (63.1%), Chile (8.1%) y Nicaragua (7.5%), según la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME).

En Panamá, la migración irregular en 2020 registró un volumen de tránsito irregular, principalmente en su frontera con Colombia, de 6,465 personas, que provenían principalmente de Haití (70.2%), Chile (8.2%) y Brasil (4.1%). El 40.9% corresponde a mujeres, según el Servicio Nacional de Migración (SNM).

La OIT precisa que dentro de los flujos migratorios irregulares, “las mujeres representan una menor proporción”, en México y Panamá su participación es inferior al 41.0%,  y son originarias de los países del norte de Centroamérica  y de Nicaragua, principalmente.

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