El conflicto entre Rusia y Ucrania representa además de las sanciones directas a la nación de Putin, un impacto en la economía global, entre los que ya puede notarse la afectación al mercado de valores y el alza en precios de la gasolina.

De acuerdo a diversos analistas esta guerra puede alimentar los temores inflacionistas, así como amenazar la inversión y a su vez desfavorecer el crecimiento de las economías. Lo cual parece haber comenzado a reflejarse en el mercado inmobiliario.

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Alejandro Dabdoub, asesor en inversiones inmobiliarias y escritor galardonado por su trabajo sobre la inversión en inmuebles multifamilares dice, “la inflación afectará directamente a los costos de construcción, tanto de materias primas como de energía. Y eso encarecerá la vivienda nueva. Se trata de una situación que arrancó en 2021 con la crisis generada por la pandemia y que ahora se ve acentuada por el impacto de la guerra”.

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Como es de esperarse, el impacto para el sector será distinto, para proyectos que están en etapa de inicio se estima un impacto del 3 al 5%, con opción a 4 a 8%, haciendo a los proyectos próximos a ser concluidos los más viables según Dabdoub.

De igual manera otra consecuencia esperada por el especialista es que la subida de costos de vivienda usada se retrase, pero para finales de 2022 las tasas vuelvan a subir.

Por otro lado, como un factor a favor del crecimiento del sector se marcó a la digitalización “avanza de manera notoria, especialmente a partir de la crisis de la Covid-19. Y el proceso incluye desde la simple utilización de portales digitales para anunciar los inmuebles o la posibilidad de hacer visitas virtuales, hasta la utilización de inteligencia artificial y big data o el pago con criptomonedas”.

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