en Guatemala

Mario Masseroli es presidente de Philip Morris International para Latinoamérica y en una visita a Guatemala, el primer mercado en la región en contar con los productos libres de humo que revolucionaron a la compañía, planteó la necesidad de profundizar la transformación de la industria de los cigarrillos

Guatemala es un país conocido para Mario Masseroli, presidente de Philip Morris International (PMI) para Latinoamérica. De alguna forma, su visita al mercado que dirigió durante dos años, le trae recuerdos que son un buen punto de partida para balances y nuevas proyecciones.  “Cuando comunicamos nuestra nueva visión, en 2016, dijimos que nuestro propósito es trabajar por un futuro libre de humo. Gracias al gran esfuerzo de toda la compañía, con una inversión de más de 9 mil millones de dólares en ciencia, desarrollo, producción, comercialización e innovación, hemos ido concretando progresivamente ese compromiso”, analizó el ejecutivo de origen argentino, en diálogo con Forbes.

Desde hace más de 10 años, Philip Morris Internacional está enfocada en ofrecer mejores alternativas a los cigarrillos para los fumadores adultos. Uno de esos productos es un dispositivo electrónico que calienta tabaco, llamado IQOS, que hoy está disponible en 71 países y cuenta con unos 20 millones de usuarios, con una buena parte de ellos -más del 70%- que han abandonado por completo los cigarrillos tradicionales. Estos productos ya representan el 29% de los ingresos globales de PMI, lo cual demuestra la apuesta seria de la compañía en este sentido.

En Centroamérica y Caribe, son más de 40 mil fumadores adultos quienes se han pasado a alternativas libres de humo, no sólo en Guatemala, sino también en República Dominicana, Costa Rica, Curacao y Aruba. “Guatemala, es un país que quiero mucho, en el que ha nacido mi hija más pequeña, y es uno de los primeros países de la región en contar con alternativas sin humo”, explica Masseroli. “En cuatro años, ya más de 17 mil fumadores adultos eligieron pasarse a nuestros productos sin combustión, de calentamiento de tabaco. Esto se tradujo en que más de 100 millones de cigarrillos no fueron encendidos en el país durante este período. A través de la introducción de nuevos productos libres de humo, queremos permitir que más fumadores adultos de Guatemala puedan acceder a mejores alternativas”. 

Según explica Masseroli, “al igual que en el resto del mundo, nuestra prioridad en la región es escuchar a nuestros consumidores y stakeholders y en este sentido, hemos hecho un ejercicio muy interesante. Fuimos capaces de escuchar una demanda social por ofrecer mejores alternativas y logramos un nivel de adaptación al cambio que nos permitió evolucionar en todos los sentidos, y es un camino continuo. Nos estamos transformando como compañía como nunca antes, para darle a los consumidores la oportunidad de cambiar a alternativas de menor riesgo, respaldadas científicamente, en el menor tiempo posible”, resume.  Así, la tabacalera líder está convirtiéndose, progresivamente, en una empresa enfocada en desarrollo científico y tecnológico.  Claro que, una transformación de este calibre, en un sector tan complejo desde el punto de vista regulatorio, genera enormes desafíos, lo cual es esperable a la hora de romper paradigmas.

La iniciativa de PMI está inmersa en el paradigma de la reducción de daños. Diversas industrias, desde la automotriz hasta la energética, han ido incorporando este tipo de iniciativas que resultaron, por caso, en tecnologías como el airbag y el cinturón de seguridad hasta la transformación a energías limpias. En el caso de la industria del tabaco, quitar la combustión de la ecuación es el camino para reducir el riesgo de enfermedades relacionadas con fumar.

En el análisis de los desafíos a la hora de avanzar con esta transformación, Masseroli destaca que uno de los principales, a nivel regional, es que la regulación sea diferenciada entre cigarrillos tradicionales y productos sin combustión. “Los fumadores adultos deben contar con regulaciones innovadoras que les permitan acceso a información rigurosa para que tomen la mejor decisión posible respecto de esta generación de nuevos productos”.

Para el empresario, en una región tan diversa como Centroamérica y el Caribe, hay diferentes niveles de articulación en cada país a la hora de pensar en la regulación de este tipo de alternativas sin humo. Dicha articulación “tiene que ver con crear espacios para abordar el tema desde la evidencia científica y con participación, rigurosa, de los sectores vinculados, teniendo siempre al fumador en el centro, así como una visión de política pública innovadora que permita el acceso de estos fumadores adultos a mejores alternativas, en lugar de impedirlo, lo que les lleva a seguir consumiendo cigarrillos tradicionales”.

Como ejemplo, a nivel global existen casos regulatorios positivos, como en Nueva Zelanda, donde el nuevo Plan de Acción Libre de Humo del gobierno excluye expresamente a los productos libres de humo de las medidas propuestas. De esta manera, marca una total diferencia entre estos productos y los cigarrillos tradicionales. Asimismo, Reino Unido, por ejemplo, ha ampliado su enfoque en materia de salud pública hacia uno de reducción de daños por tabaquismo, considerando los dispositivos libres de humo como parte de la solución y no del problema, siempre manteniendo fuertes medidas para prevenir el acceso de los menores a cualquier producto de tabaco o nicotina.

“Estamos convencidos de que, con el apoyo adecuado de la sociedad civil y los gobiernos, en algunos países podemos comenzar a ver el fin de los cigarrillos en cuestión de 10 a 15 años. Existe un creciente interés y cada vez mayor evidencia científica que respalda nuestra cartera de productos libres de humo y es parte de lo que nos lleva a pensar que para 2025 estos productos estarán presentes en alrededor de 100 países”. 

Volviendo a la región, para Masseroli existe otro interesante campo de acción donde la articulación público-privada puede tener resultados tangibles y positivos para los países y sus comunidades. Se trata de la lucha contra el comercio ilícito de cigarrillos, donde hay grandes avances través de acuerdos de cooperación público-privados, como es el caso de República Dominicana y Guatemala. “No obstante, el volumen del problema es tan grande y la capacidad de innovación de los delincuentes tan evidente, que se hace fundamental redoblar esfuerzos y continuar trabajando. No sólo en dichos países sino en muchos otros, como Costa Rica, donde 6 de cada 10 cigarrillos que se venden son de procedencia ilegal y Panamá, con la tasa más alta, de 8 de cada 10”, destacó. 

Masseroli destacó que la empresa está también muy enfocada en su pilar de sostenibilidad, donde, por ejemplo en esta región, Costa Rica es la primera afiliada certificada en carbono neutralidad. “Nuestra meta es contar con todas las afiliadas del cluster certificadas para 2025, alineados totalmente con los objetivos de desarrollo sostenibles y las nuevas necesidades de las comunidades donde operamos”, enfatizó.

La necesidad de informar

Según un estudio de Povaddo, realizado para PMI en 26 países el año pasado, casi un 35% de los fumadores adultos citaron la falta de información cuando se les preguntó por qué no habrían considerado cambiarse de los cigarrillos a una mejor alternativa. Además, un 87% de los fumadores adultos está de acuerdo en que deberían tener acceso a información precisa sobre las alternativas libres de humo.