Por Ileana Rojas*  y Aníbal Alterno**
Cualquier empresa que hoy quiera ser competitiva a nivel local o internacional, debe tener el desarrollo sostenible como parte integral de su forma de hacer negocios
, esto traerá beneficios no solo para la compañía, sino también para sus colaboradores, la comunidad y el país. 

La idea de que desarrollo sostenible está ligado únicamente al componente ambiental es cosa del pasado, hoy sabemos que este concepto entrelaza tres ejes fundamentales que deben avanzar de manera simultánea: el ambiental, económico y social. 

Las metas 2030 de la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible involucran a gobiernos, actores políticos y también a todos los participantes de la sociedad, en donde el sector privado tiene una cuota muy importante.  

Los líderes empresariales deben establecer metas ambiciosas y establecer una ruta clara que permita avanzar en esa dirección, siempre comprometidos con la transparencia y la rendición de cuentas. Está claro que toda empresa debe ser rentable y eficiente, sí, pero también tiene la responsabilidad de ampliar el impacto positivo en las comunidades y países en que opera, es decir, ser un buen ciudadano corporativo.  

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¿Por qué integrar la sostenibilidad al negocio? 

La sociedad demanda el compromiso de las empresas con el ambiente, temas sociales y todo aquello que tenga un impacto en la población. Los colaboradores, clientes e inversionistas buscan empresas comprometidas y que vean más allá del negocio. 

Toda empresa debe ser consciente del entorno en el que opera, y a partir de allí, diseñar planes de Responsabilidad Social Corporativa, enfocando el impacto positivo en su ecosistema y promoviendo encadenamientos con proveedores, clientes, socios, comunidades y otras partes interesadas que compartan ese propósito.

Comprometerse a reducir las emisiones de contaminantes, uso de energía y agua, reducción y manejo adecuado de los desechos y promover una economía circular es una responsabilidad empresarial con nuestro planeta. ¿Son estas metas muy ambiciosas? Sí, pero de eso se trata. La sostenibilidad debe impulsarnos a mejorar nuestros procesos internos y externos y optimizar recursos, mejorando así la rentabilidad y la reputación de la empresa, todo mientras generamos un impacto positivo en la sociedad. 

La Organización Mundial del Comercio, ha señalado que el comercio en general puede tener un papel relevante en las metas de desarrollo sostenible relacionadas con la reducción de la pobreza, la salud, educación y el medioambiente, en especial en nuestros países en vías de desarrollo. Como empresas jugamos un papel crucial.  

Sostenibilidad. Foto: Pixabay

Tres ejes: un objetivo 

Una empresa sostenible aporta valor económico, social y ambiental. El Índice de Sostenibilidad Dow Jones por ejemplo, analiza más de 600 variables con las que se puede cuantificar el valor de la sostenibilidad. 

En términos generales, aportamos valor a nivel ambiental cuando como empresa somos conscientes de los recursos naturales que empleamos en nuestra operación y buscamos alternativas para hacer un consumo más eficiente, por ejemplo, con la instalación de equipos para ahorro de energía o utilizando fuentes renovables, haciendo más eficientes los procesos para reducir el consumo de agua, reutilizándola o invirtiendo en proyectos de restauración de agua en la comunidad.  

La sostenibilidad social involucra a las personas, sus condiciones de vida y bienestar integral, incluyendo el establecimiento de espacios de trabajo seguros, inclusivos, diversos, respetuosos y con equidad de género. Además, apoyar a las comunidades en el desarrollo de educación y salud de alta calidad, mediante la ejecución de proyectos con impacto medible, siendo agentes de cambio. 

Y el tercer eje, el económico, se refiere a la generación de riqueza de manera equitativa y al impacto que tienen las operaciones de la empresa para el desarrollo del lugar donde se ubican, por ejemplo, mediante la generación de empleos de calidad. 

Tener en cuenta estos aspectos mientras aseguramos la continuidad de nuestro negocio, es la esencia de la sostenibilidad. 

La ruta de acción 

El cambio debe iniciar en la cultura de la organización, en la visión y misión del negocio, porque solo así será sostenible en el tiempo. Hay que empezar por identificar los retos y oportunidades asociados con la sostenibilidad y en función de eso, establecer las metas y la ruta de acción. Por ejemplo, a través de la educación e implementación de prácticas ambientales en la que los colaboradores se involucren directamente y puede permear en ellos, para que luego lo implementen en sus casas y comunidades; así como la aplicación de modelos de economía circular que permitan optimizar el uso de los recursos, la reducción en el consumo de materias primas y el aprovechamiento de los residuos a través de toda la cadena de suministro, involucrando a proveedores y clientes.  

Nuestros países cuentan con programas ambientales de referencia para las empresas. Para las compañías que ya están en la ruta de la sostenibilidad, están las certificaciones Carbono Neutral, ISO o LEED. Algunas empresas cuentan con la certificación “Carbono neutral+”, que se consigue mediante una adecuada gestión de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a través de un proceso de verificación de inventarios de GEI, acciones internas de reducción, mecanismos de compensación y esfuerzos que van más allá de los requisitos establecidos, como el apoyo a acciones de reducción fuera de los límites de la organización y promover que otras organizaciones participen en la acción climática.

La sostenibilidad en sus tres ejes es gestionar de la forma correcta los impactos y oportunidades de una empresa, también es un buen negocio que asegura la competitividad y, por lo tanto, la longevidad de las operaciones a largo plazo. Esta es la oportunidad para que su empresa sea parte de la ruta del desarrollo sostenible y deje un legado a las futuras generaciones.

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*Los autores son Vicepresidenta en el Grupo Global de Ingeniería de Diseño y Gerente General Intel Costa Rica  y Gerente de Medioambiente y Salud Ocupacional

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.