EFE.- La Unión Europea (UE) lamentó este jueves la ocupación por parte de las autoridades nicaragüenses de la oficina de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en Managua, y advirtió de que ese paso vulnera las normas diplomáticas básicas.

“La UE deplora la reciente toma de los locales de la OEA por parte de las autoridades nicaragüenses”, señaló a través de su perfil oficial en Twitter Nabila Massrali, portavoz del alto representante de la UE para Asuntos Exteriores, Josep Borrell.

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Massrali agregó que “esto viola las normas diplomáticas básicas” según la Convención de Viena de 1961.

“Nicaragua debe respetar sus compromisos internacionales, en particular el acuerdo de establecimiento de 1989 entre Nicaragua y la OEA”, insistió.

Nicaragua formalizó este miércoles la expropiación del edificio donde funcionaba la OEA en Managua, que alquilaba, y en donde se creará el “Museo de la Infamia”.

El Gobierno del presidente Daniel Ortega ordenó el martes declarar de utilidad pública esa propiedad, de 296,1 metros cuadrados, situada en una exclusiva zona de Managua, tras la expulsión de ese organismo del país anunciada el domingo pasado por el ministro de Exteriores nicaragüense, Denis Moncada.

La Procuraduría explicó que la propiedad expropiada, compuesta por dos cuentas registrales, no estaba a nombre de la OEA, que alquilaba una parte, sino “que pertenecen de forma indivisa” a dos hermanas.

Nicaragua anunció el domingo pasado su decisión de retirar las credenciales de sus representantes ante la OEA, así como el cierre de las oficinas de ese organismo en Managua.

Esa decisión vino tres días después de que el Consejo Permanente de la OEA, con la ausencia de Nicaragua, aprobara suspender a Rusia, su aliado, como observador permanente, en castigo por la invasión de Ucrania y en una apuesta por aislar aún más a Moscú en el plano internacional.

Los países de la OEA aprobaron en la Asamblea General celebrada del 10 al 12 de noviembre pasados una resolución de condena a Nicaragua por las elecciones del 7 de noviembre, en las que se impuso Ortega y que consideraron que “no fueron libres, justas ni transparentes y no tienen legitimidad democrática”.

Ortega, de 76 años y que retornó al poder en 2007, fue reelegido para su quinto mandato de cinco años y cuarto consecutivo, junto con su esposa Rosario Murillo como vicepresidenta, en unos comicios que no han logrado el reconocimiento de la mayoría de la comunidad internacional. 

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