Por Jaime García Gómez

Desde hace 17 años el Foro Económico Mundial publica, al inicio de cada año, el reporte de riesgos globales. Usan como base una encuesta de percepciones de riesgos que el Foro hace a casi 1000 expertos globales para identificar las principales amenazas a la estabilidad mundial en términos de su impacto y su probabilidad de ocurrencia.

Este año, entre los 10 riesgos que más impacto pueden generar destacan los temas ambientales como fallar en la acción por el clima, temperaturas extremas o pérdida de biodiversidad. Hay riesgos sociales como crisis de subsistencia, y enfermedades infecciosas. Uno económico, crisis de la deuda; y uno geopolítico, confrontación geoconómica. Sabiendo esto, ¿Los seguimos viendo como lejanos y ajenos a nuestra realidad? ¿Será que aprendimos algo de gestión de riesgos durante la pandemia?

ENTENDIENDO LOS RIESGOS GLOBALES

La pandemia de COVID-19 ha resultado ser el mejor ejemplo de un riesgo que se materializó en una crisis global, afectando prácticamente a todo el mundo. En un planeta tan conectado como el actual, en términos físicos, digitales, sociales y económicos, es más fácil que un evento adverso en un país o región, pueda tener un impacto de escala planetaria.

Las crisis globales son sistémicas, es decir, aunque tienen un origen específico en un tema, sus impactos se trasladan a otros sectores o aspectos de la sociedad. Por ejemplo, una crisis de salud producida por un virus se transformó en una crisis social por el desempleo, en una crisis turística por la paralización del sector, en una crisis de producción por el cierre de fábricas, o en una crisis educativa por los meses sin clases presenciales.

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Además de ser sistémicas, estas crisis tienen la capacidad de impactar a nivel macro, alterando las dinámicas regionales o sectoriales. Pero también a nivel micro, afectando directamente la vida de millones de personas. En ese sentido, si bien un virus puede reconfigurar las cadenas de suministro con el fenómeno del “near shoring”; también es cierto, que el mismo virus impacta en las decisiones de ocio de las familias.

Recientemente la pandemia fue una de estas crisis; pero ahora la guerra entre Ucrania y Rusia, un evento geopolítico, ya está impulsando un incremento en el precio de los alimentos de casi el 20%, siendo el más alto de los últimos 60 años de acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Aumentando el riesgo de desnutrición, hambrunas y conflictos sociales en el mundo. En otras palabras, parece que vamos rumbo a otro riesgo que se materializa en crisis global.

VIVIENDO CON RIESGOS DE ALCANCE GLOBAL

Saber que los riesgos globales pueden estar presentes en nuestra realidad, es el primer paso para generar un plan de gestión de riesgos. Es decir, tener una estrategia para vivir en un mundo con potenciales crisis, garantizando la continuidad del negocio o del gobierno en caso de que se materialicen. Eso si, negar la existencia de riesgos, o ignorar su impacto nunca será parte de esa estrategia.

Para iniciar este proceso de gestión de riesgos se requiere pensar en escenarios complejos, y visualizar los posibles futuros; identificando la naturaleza de los riesgos. Saber si son de origen económico, geopolítico, ambiental, social o tecnológico. Y tener la capacidad de ver cómo se pueden materializar aunque nunca hayan pasado.

En un segundo momento hay que evaluar estos riesgos en función del nivel de daño que pueden causarnos en nuestra organización. En algunos casos serán de impactos adversos mínimos. Otros de impacto moderado, que sean fácilmente compensados con medidas de mitigación. Hay riesgos con alta intensidad en sus impactos que requieren mayores medidas de mitigación. O los hay de tan alto impacto que sus afectaciones son irreversibles.

Por supuesto, hacer un plan de gestión de riesgos requiere de mucho trabajo, preferiblemente hecho por un equipo multidisciplinario y experto. Y es sólo una etapa, además hay que generar condiciones de resiliencia para mantener a la organización funcionando. Por eso es importante reflexionar, sobre nuestra experiencia con la pandemia y si se aprendió algo de gestión de riesgos.

Por que es claro que estos riesgos tienen el potencial de afectar a la mayoría de los países del mundo; a través de impactos en múltiples sistemas y en diferentes áreas de la sociedad; con la capacidad de cambiar contextos macro, pero también incidir en la calidad de vida del individuo. Y si no se tiene una estrategia para ellos, o si no ha trabajado en la resiliencia de su organización, sepa que hoy, está en riesgo.

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*El autor es director general en Social Imperative Progress

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.