Investing.com.-La nueva realidad con la que deben lidiar muchas economías avanzadas y mercados emergentes es una mayor inflación y una desaceleración del crecimiento económico. Y una de las principales razones del actual brote de estanflación es una serie de shocks negativos de oferta agregada que han reducido la producción y aumentado los costos”.

Así alerta Nouriel Roubini sobre la crisis financiera que se avecina en un artículo publicado en Project Syndicate. El afamado economista, que se ganó el apodo de Dr. Doom (Doctor Catástrofe) cuando predijo la crisis de las hipotecas subprime en 2008, afirma que la llegada de la estanflación “no debería ser una sorpresa”.

La estanflación se produce cuando ocurren a la vez dos circunstancias en la economía: fuerte subida de precios (inflación) junto con un estancamiento de la economía.

Factores geopolíticos

Según destaca Roubini, “desde la crisis financiera mundial, ha habido un retroceso de la globalización y un retorno a diversas formas de proteccionismo. Esto refleja factores geopolíticos y motivaciones políticas internas en países donde grandes cohortes de la población se sienten dejadas atrás”.

“Es probable que el aumento de las tensiones geopolíticas y el trauma de la cadena de suministro que dejó la pandemia conduzcan a una mayor reubicación de la fabricación desde China y los mercados emergentes a las economías avanzadas, o al menos una reubicación cercana (o “reubicación de amigos”) a grupos de aliados políticos. los países. De cualquier manera, la producción se asignará incorrectamente a regiones y países con costes más altos”, destaca el economista.

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Además, según afirma, “el envejecimiento demográfico en las economías avanzadas y algunos mercados emergentes clave (como China, Rusia y Corea del Sur) seguirán reduciendo la oferta de mano de obra, provocando una inflación salarial. Y debido a que los adultos mayores tienden a gastar los ahorros sin trabajar, el crecimiento de esta cohorte se sumará a las presiones inflacionarias y reducirá el potencial de crecimiento de la economía”.

Guerra fría y guerra cibernética

Del mismo modo, Roubini advierte de que “la nueva guerra fría entre EE.UU. y China producirá efectos estanflacionistas de gran alcance. El desacoplamiento chino-estadounidense implica la fragmentación de la economía global, la balcanización de las cadenas de suministro y restricciones más estrictas sobre el comercio de tecnología, datos e información, elementos clave de los futuros patrones comerciales”.

“También debemos preocuparnos por la guerra cibernética, que puede causar graves interrupciones en la producción, como lo han demostrado los ataques recientes a oleoductos. Se espera que tales incidentes se vuelvan más frecuentes y severos con el tiempo. Si las empresas y los gobiernos quieren protegerse, deberán gastar cientos de miles de millones de dólares en seguridad cibernética, lo que se sumará a los costos que se trasladarán a los consumidores”, señala el economista.

Ojo a la tensión Rusia-Ucrania

Roubini pone énfasis en la guerra de Rusia contra Ucrania. “Por primera vez en muchas décadas, debemos tener en cuenta el riesgo de que conflictos militares a gran escala interrumpan el comercio y la producción mundiales. Además, las sanciones utilizadas para disuadir y castigar la agresión estatal son en sí mismas estanflacionarias. Hoy, es Rusia contra Ucrania y Occidente. Mañana, podría ser Irán volviéndose nuclear”, concluye.

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