Por Erika D. Galván*

Cualquier actividad humana tiene un impacto en el ambiente, por lo que cuidar el planeta nos compete a todos. Promover iniciativas del uso consciente de los recursos debe ser una prioridad, no solo para el sector público, sino también para las corporaciones. En particular, las empresas de tecnología tienen la capacidad y la responsabilidad de proteger el ambiente.

De acuerdo con un informe de la ONU, los desechos de dispositivos electrónicos en 2019 fueron de 53.6 millones de toneladas; y se prevé que para el 2030 esta cifra se duplique.  Por eso, es indispensable que la industria tecnológica se comprometa con el entorno y se convierta en una herramienta para reducir la contaminación ambiental.

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Es imposible negar que la tecnología tiene múltiples beneficios. A través de ella, podemos automatizar tareas, optimizar procesos y ahorrar tiempo. Además, nos puede ayudar a solucionar algunos de los problemas que enfrenta nuestra sociedad como, por ejemplo, el consumo desmesurado de los recursos naturales. 

¡Es hora de actuar!

En concreto, ¿qué metas deben plantearse las compañías dedicadas a la tecnología para beneficiar al planeta? Una de las principales acciones que los líderes de las organizaciones deben contemplar es la incorporación de energías renovables. Su implementación permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y contribuir a frenar el calentamiento global.

En los últimos años, aumentó la tendencia -por parte de las empresas- de contratar centros de datos, para almacenar su información y asegurar la continuidad de sus operaciones. Esta solución tecnológica consume energía; sin embargo, existen varias acciones que se pueden implementar para optimizar el consumo de este recurso. El empleo de sistemas de enfriamiento gratuito por aire (free cooling), la contención de pasillos fríos y el reciclaje de los residuos, son algunos de los medios para obtener operaciones más amigables con el entorno.

Adicionalmente, las empresas necesitan reducir el consumo de recursos, como el papel y la energía. La transformación digital ha contribuido a disminuir el uso de estos elementos. Trasladar la información del negocio a la nube reduce la impresión y el almacenamiento de documentos. También disminuye el empleo de infraestructuras dentro de las empresas, lo que reduce las emisiones de carbono.

Otra decisión sostenible que deben considerar las corporaciones es contratar a proveedores que cumplan con las normas medioambientales establecidas y que sean responsables del impacto de sus acciones. ¿Y qué pasa con los desechos? Sin duda, este tema también es importante. El reciclaje de los aparatos electrónicos debería ser obligatorio, para evitar poner en riesgo la salud de las personas y contaminar el planeta.

Los beneficios del reciclaje no terminan allí. Al mejorar la vida útil de los productos, no solo hacemos más eficaz el uso de los recursos, sino también colaboramos con la reactivación de la economía. Contratar los servicios de empresas sostenibles fomenta el desarrollo de los negocios y la creación de nuevos empleos.

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Atrás quedaron las épocas en las que los recursos naturales se utilizaban de manera indiscriminada, sin tomar en cuenta el impacto ocasionado. En la actualidad, es necesario que la industria tecnológica comprenda el papel que juega en el bienestar del ambiente y promueva acciones amigables con el entorno que beneficien a las próximas generaciones. La tecnología verde dejó de ser una moda; ahora es una responsabilidad de todos.

*Es experta en planeación estratégica, comunicación corporativa, capital humano, tecnología, innovación y liderazgo.