Por Italo Pizzolante Negrón*
Todo aquello que hacemos o dejamos de hacer tiene consecuencias, y en el mundo corporativo abunda la inconsciencia gerencial del impacto ambiental, social o de gobernanza que tienen nuestras actuaciones en aquellos que nos rodean.  Sin embargo, podemos construir consciencia, cuando tenemos acceso a información oportuna, suficiente y veraz del impacto de nuestra actuación.

Ello requiere dos condiciones fundamentales: querer escuchar, con la apertura y humildad suficiente, y estar dispuesto a asumir el riesgo de tomar decisiones.

Mi transitar de ingeniero a consultor en estrategia y comunicación empresarial me mostró como el ingenio de un líder gerencial puede construir o destruir la reputación de empresas y de líderes.  Una acertada lectura del entorno, unida a una propositiva ingeniería social para descifrar la realidad que vivimos, nos aleja de la mala práctica de subestimar la inteligencia de aquellos que nos rodean y creer que no pasa nada. 

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La arrogancia es ciega, y la información, con suficiente ingeniería social, son los lentes que focalizan la correcta actuación. Me refiero a una nueva capacidad de gestión: la inteligencia contextual, así lo hemos llamado en Corporate Excellence -Centre for Reputation Leadership, un think tank internacional del cual formo parte en España hace muchos años.

Más y mejor inteligencia contextual con ingeniería social

La ingeniería social, tristemente enlodada por la manipulación, o incluso el terrorismo corporativo que facilitan las redes sociales, es un arte que no todas las empresas desarrollan, debido a que muchos de sus líderes no cuentan con la capacidad organizacional para el análisis con la suficiente habilidad social.  Es preciso que destrezas personales y estrategias gerenciales se articulen con audiencias clave, de forma persuasiva, directa y sobre todo transparente. 

La distancia que separa la vulgar manipulación de la persuasión como estrategia para influir, es la ética, conjunto de valores que siempre deben ser la brújula que orienta al líder estratega en su hoja de ruta para merecer una buena reputación. 

La percepción de integridad y la buena gobernanza de la empresa construyen confianza, unidas al desarrollo de nuevas destrezas en inteligencia contextual.  Para ello se deben considerar las expectativas y exigencias de los grupos de interés en el proceso de toma de decisiones. Todas las organizaciones deberían contar con estos indicadores en su mapa de gestión.

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El reciente Barómetro de Confianza de Edelman 2022, presentado en el Foro Económico Mundial (WEF), que analiza anualmente la evolución de la confianza ciudadana hacia las instituciones, reflejó la importancia de fortalecer la relación interna con los empleados para generar mayor cohesión y relaciones más sólidas. Es importante entender que cada empleado es un agente de comunicación y creación de experiencias que construye o destruye reputación.

“El líder consciente y visionario que construye una empresa con futuro necesita modelar una cultura de creencias compartidas en sus equipos”

El 85% de los líderes consultados en el estudio respondió que una cultura que estimula el activismo de los empleados eleva la confianza de los inversionistas, y el 74% consideró que ese activismo refleja una cultura laboral sana.  El 71% de los consultados, a nivel mundial, responde que las juntas directivas son responsables de mantener una cultura positiva en la empresa, porque en la medida que el colaborador se siente identificado y respaldado por la compañía para la que trabaja, sus niveles de compromiso, recomendación y lealtad crecerán.

La comunicación es vital para capitalizar el talento de los millennial.

Toda esta realidad impulsa un mayor protagonismo de los CEO, tanto desde el punto de vista interno como externo en el debate público. Exige establecer las temáticas clave sobre las que debe posicionarse la organización, con soluciones, políticas públicas y puntos de vista.

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Casi el 80% de los consultados responden que la empresa debe tomar posiciones públicas sobre los problemas sociales, y el 74% lo cree, aunque el asunto no afecte directamente a la empresa. 

Construir confianza en la era de las consecuencias

Estamos viviendo la “era de las consecuencias”, título central del  IV Estudio Marcas con Valores 2022 realizado en España. El 75% de la ciudadanía afirma que la pandemia le ha hecho replantearse sus prioridades, valores o perspectiva ética. También resaltó la recuperación de la confianza hacia lo que las marcas dicen de sí mismas.

Es de resaltar que el uso de las redes sociales como fuente confiable bajó del 52% en el 2021 a 30% en el 2022, en parte debido a las noticias falsas o fake news.  En contraste, la subida más importante como medios de comunicación confiables y de mayor impacto son los de la marca, en los que cuenta su experiencia. Este indicador pasó de 3% en el 2021 a 21% en 2022.

“El ingenio de un líder gerencial puede construir  o destruir la reputación de empresas y líderes

El líder consciente y visionario que construye una empresa con futuro necesita modelar una cultura de creencias compartidas dentro de sus equipos. Eso tiene un punto de partida: claridad de propósito. Un compromiso que responda a la razón de ser de la organización y que valide el porqué hace lo que hace y en qué lugar en el mundo lo hace.  

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Contar con un sentido de propósito compartido, con la dosis necesaria de Inteligencia contextual, es fundamental para la toma de decisiones conscientes del impacto y la resolución de dilemas y retos. El propósito, con la habilidad del líder ‘ingeniero social’, sirve de inspiración para proporcionar significados relevantes y compartidos para todos los grupos de interés internos y externos de una organización, asegurando que cumpla con sus objetivos empresariales e institucionales. 

(*) Socio fundador de PIZZOLANTE Estrategia+Comunicación

Las opiniones expresadas son sólo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la línea editorial de Forbes Centroamérica.