El regreso a las oficinas simboliza para muchos el regreso a la normalidad tras la pandemia, pero luego de haber probado las mieles de las alternativas laborales, quizá no todos están dispuestos a querer esa normalidad, y muchos de quienes no la desean pueden representar un talento que los empleadores no deberían darse el lujo de perder.

El mayor reto de las empresas en este momento es ofrecer las razones suficientes para que sus empleados decidan volver a la oficina —ya sea de manera definitiva o bajo un modelo híbrido— con la mejor actitud y disposición a colaborar en el crecimiento de la organización.

La firma de investigación McKinsey alerta que una tendencia en el mercado laboral es que “los trabajadores se van de las empresas más rápido de lo que puedes reemplazarlos”, además muchos han “dejado voluntariamente un trabajo sin tener otro disponible”.

La consultora explica que ahora vivimos en un momento en el que renunciar al trabajo o cambiarlo ha dejado de ser un estigma en la currícula.

Además, subraya que entre las causas para dejar el trabajo se cuentan las “experiencias con líderes indiferentes, expectativas insostenibles de desempeño laboral y la falta de avance profesional”.

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La firma de investigación también destaca como tendencia que muchos empleados que han regresado a laborar en la forma tradicional han tenido a cambio flexibilidad del lugar de trabajo, una compensación adecuada y expectativas razonables sobre el desempeño, sin dejar de observar que un porcentaje menor (el 21% de sus encuestados en Estados Unidos) volvió a trabajar en el mismo sector asumiendo roles a un nivel similar al que dejó, teniendo como principal motivo sus finanzas personales.

Hacer que el regreso a las oficinas valga la pena

“No hay fórmulas secretas” que garanticen el regreso exitoso a las oficinas, considera Arturo Bañuelos, director ejecutivo de Proyectos y Desarrollo de JLL en México, firma internacional de brokeraje. “Las empresas deben analizar cómo regresan. No tomar modelos prestablecidos. Cada empresa debe revisar cuál es la mejor fórmula de trabajo para ella”.

No obstante, el experto destaca  que hay muchos factores que los empleadores debe tener en cuenta antes de dictar el regreso a las oficinas como una medida general e impositiva.

Bañuelos sugiere analizar cada área de la empresa en cuestión y determinar quiénes sí deben regresar por así convenir a las estrategias clave de la organización, quiénes pueden laborar en un esquema híbrido, o bajo modelos nuevos –en Bélgica, cita, se ha optado por trabajar cuatro días presencial y descansar tres—, y también se debe tomar en cuenta la calidad del transporte, las distancias y el tráfico.

“Si me voy a meter 40 minutos o una hora dentro del coche, en medio del tráfico, tiene que ser por algo que valga la pena”, plantea el director ejecutivo de Proyectos y Desarrollo de JLL. Y es que un tema clave para determinar el regreso a las oficinas tiene que ver con la calidad del espacio que se va a ocupar, más allá de las compensaciones.

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“Las personas no quieren ir a encerrarse a una sala de juntas”, dice Bañuelos. Lo que se plantea como una tendencia en el diseño de los espacios de trabajo en este tiempo es la posibilidad de que el colaborador tenga movilidad e interacción con el espacio y con el resto de sus compañeros.

Diseño flexible

Foto: Pexels

En el diseño corporativo cada vez se tiende más a eliminar los espacios asignados, porque si el empleado trabaja bajo un esquema híbrido, “no puedes asignarle un lugar si sólo va el 60% del tiempo laboral a la oficina”. Por ello, se busca tener espacios compartidos, terrazas, salas, espacios abiertos y ventilados, con muebles ergonómicos, áreas para descansar y tomar café.

Otro de los temas cruciales en los nuevos espacios laborales es garantizar la conectividad WiFi, ésta “debe ser impecable” y funcionar lo mismo en espacios interiores que en las terrazas.

Los temas de wellness y sustentabilidad no están exentos, explica Arturo Bañuelos, se vuelven básicos en el ánimo de garantizar la reducción de cualquier tipo de contagio, por ello cobran relevancia los sistemas de filtrado de aire más robustos, la sanitización ultravioleta, y la circulación de aire natural.

El bienestar de los ocupantes también tiene que ver con la incorporación de más amenidades y más uso de luz natural, por ejemplo. De modo que el colaborador pueda decir: “Yo trabajo en mi casa, pero cuando voy a la oficina, ¡wow!”.

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