Por Abram Brown

Las acciones de Snap cayeron este lunes y la razón del desplome hace que sea bastante probable que esta no sea la última empresa tecnológica que vea caer sus títulos tan espectacularmente en los próximos meses.

Menos de tres semanas después de publicar sus previsiones para el segundo trimestre, Snap está revisando esas cifras y espera que tanto las ventas como los beneficios sean inferiores a las estimaciones iniciales. La empresa achaca la situación a un «entorno macroeconómico que se ha deteriorado más y más rápido de lo previsto«, explica en una nueva presentación ante la SEC.

Los inversores, sacudidos durante semanas con caídas en la renta variable, se apresuraron a deshacerse de las acciones en las operaciones posteriores a la jornada. Snap cayó más de un 30%, hasta situarse en torno a los 15,80 dólares por título. Esta cifra significa que la empresa ha cedido casi todas las ganancias que obtuvo durante la pandemia, una época en la que los usuarios se volcaron en aplicaciones como Snapchat para pasar el tiempo, levantando la fortuna de empresas como Snap y otros competidores.

Hay dos narrativas evidentes en la imitación de Wile E. Coyote de las acciones, y vamos a hablar de ellas por separado. La primera es la macroeconómica, que podría ser la más importante. Snap no es la única empresa que depende del dinero de la publicidad digital para llenar sus cuentas bancarias, ni mucho menos. Todos, desde Alphabet hasta Metatambién lo hacen. La advertencia de Snap sobre los ingresos y los beneficios debe verse como lo que es: un indicador de que esas empresas tendrán dificultades en el segundo trimestre, y veremos qué tan malo es para ellas cuando informen sobre ello en julio y agosto. Esa alarma indicadora brilla en rojo neón después de la declaración de Snap, del mismo tono que, bueno, una señal de salida iluminada.

Caída de las acciones

Las acciones de Meta cayeron un 7% en el after hours del lunes, las de Alphabet un 3,6% y las de Pinterest un 11,9%.

Y, vaya, esto sólo hará que las cosas sean aún más nefastas para Twitter, cuyas acciones cayeron un 3,9%. Cuanto más se desplomen los títulos de la red social, más hambre tendrá Elon Musk de rehacer su precio para la compañía. (Si has estado viviendo bajo una roca –y, Dios mío, qué suerte tienes– puede que no sepas que el multimillonario ofreció 54,20 dólares por acción de Twitter el 14 de abril. Ahora mismo cotiza a 36,45 dólares).

A su vez, si Twitter se niega a renegociar, y Musk se va, lo que sigue siendo una posibilidad, la red social saldrá de las conversaciones de adquisición en un mercado de anuncios de moderado a severamente deprimido con un precio de la acción que es una fracción de lo que Musk dijo que pagaría.

Muchas lo harán bien

Incluso con un menor apetito por los anuncios entre los vendedores, muchas empresas de Big Tech van a hacerlo bien –incluso si sus acciones reciben algunos golpes en los próximos meses como lo hicieron el lunes pasado y las últimas semanas. Es bastante fácil identificar quiénes entran en esta categoría. Estas empresas tienen mucho dinero en efectivo y grandes beneficios. Estos dos elementos proporcionan un gran colchón durante los tiempos bajistas y dan a estas compañías la capacidad de atravesar los escombros si lo desean, para comprar empresas a bajo precio y obtener la primera oportunidad para el talento.

Hablando de beneficios portentosos, no encontrarás nada de eso en Snap, y aquí es donde podemos llegar a nuestra segunda narrativa, la específica de la compañía.

Es más probable que Snap lo pase mal a medida que los mercados continúen agitándose, más que, por ejemplo, Meta, que también tiene un modelo de ingresos con problemas de publicidad, pero que también obtuvo 39.400 millones de dólares de beneficios el año pasado. (En ese tiempo, Snap perdió 488 millones de dólares).

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Además de las tendencias económicas más amplias, Snap también está lidiando con los cambios en el software del iPhone de Apple, que han obligado a esta y otras empresas a replantearse su negocio de publicidad digital y que ya habían provocado una alteración en los presupuestos de marketing. (Apple está permitiendo que los usuarios impidan que las aplicaciones los rastreen. Snap y sus anunciantes habían contado con estos datos para la publicidad dirigida). Esto ya había pesado mucho en las acciones de la empresa en los últimos meses. Justo el otoño pasado, las acciones de Snap estaban en máximos históricos, por encima de los 80 dólares.

Una de las primeras en hablar sobre el segundo trimestre

Al ser una de las primeras empresas en hablar de un segundo trimestre peor de lo esperado, Snap espera adelantarse a los acontecimientos y posiblemente salvarse de una caída aún más brusca de sus acciones en los próximos meses. O incluso de un mayor dolor cuando sus compañeros empiecen a confesar lo mal que les ha ido.

A Wall Street y a los inversores institucionales no les gustan las sorpresas en la temporada de resultados, y la publicación anticipada de las cifras trata de evitar precisamente eso.

«Hay mucho que tratar en el entorno macro hoy en día», dijo supuestamente el presidente ejecutivo Evan Spiegel el lunes en una conferencia de JPMorgan Chase. La forma en que Snap y los demás naveguen por esos vientos en contra –y la claridad que den a Wall Street y a otros inversores sobre sus problemas– dictará quién más se desploma y cuánto tardará Snap en volver a subir.

*Este texto se publicó originalmente en Forbes España