EFE.- El canciller alemán, Olaf Scholz, reiteró este viernes que es necesario oponerse a los intentos del presidente ruso, Vladímir Putin, de imponer con la invasión de Ucrania la “ley del más fuerte”.

En un congreso de organizaciones católicas en Stuttgart (sur) el canciller argumentó que Rusia está atentando contra el orden de seguridad instaurado en Europa después de la Segunda Guerra Mundial y contra el acuerdo de no redibujar fronteras por la fuerza.

Scholz indicó que es una cuestión que ha tratado en repetidas ocasiones en sus conversaciones teléfonicas con Putin, que según dijo le dio “discursos” sobre la historia de Rusia y sobre las similitudes étnicas entre rusos, bielorrusos y ucranianos.

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“Mi respuesta es que hay un acuerdo por el que las fronteras no se mueven por la fuerza,” dijo el canciller, según el cual si todos los países empezaran a revisar sus límites en base a los libros de historia las guerras no terminarían nunca.

Señaló que los debates sobre si se puede combatir la violencia con violencia y sobre si la paz sólo se puede lograr sin armas son legítimos y que respeta todos los puntos de vista, pero subrayó que su postura es clara.

“Nos hemos decidido a apoyar a víctimas para que no triunfe la injusticia ni se imponga la ley del más fuerte,” aseveró, en referencia al apoyo a Ucrania, y agregó que “la justicia es requisito para la paz”.

Abogó además porque los países occidentales incluyan en los procesos de toma de decisiones a las naciones del sur global, algo que es preciso hacer también para “refutar la narrativa de Putin” que pinta a Europa y a Estados Unidos como los enemigos del resto del globo.

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“Hay que fundar un nuevo acuerdo con las democracias del mundo,” señaló, antes de subrayar que es preciso “hacerlo ahora” para que el mundo del futuro no sea sólo multipolar sino también multilateral.

Para combatir la “crisis del hambre” que ha desencadenado Moscú con la invasión de Ucrania no se puede adoptar una visión “arrogante”, dijo, sino que es preciso “desarrollar una perspectiva común y al mismo nivel con las democracias importantes” del sur global.

“Hay que cambiar la mirada,” aseveró.