Por Nohelis Ruiz Arvelo
Estoy convencida, de que, podremos crear algo realmente nuevo, permitiéndonos aportar soluciones rompedoras y disruptivas. Ya, ni siquiera supone un gran desafío para el cambio real y la inserción, como lo comento en el artículo  “La Integración e Inclusión Laboral y Social, será exponencial”; sino que se trata de pasar a la acción y de comenzar seriamente a crear sistemas y organizaciones en las que todos opinemos y nos involucremos en la normalización y la neutralización de la Diversidad, de forma tal que logremos aumentar y expandir la integración efectiva, de un buen porcentaje de la fuerza laboral al sistema económico y social global.

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Para ello es importante que sea entre todos ¿Por qué? pues porque es la única forma de que algo realmente nuevo se plasme, algo que sea afín a todos los seres humanos. La historia nos ha demostrado, que no se trata de mejorar aquello que ha quedado obsoleto, aquello que nació desde la exclusión, desde arriba para los de abajo, desde las élites para el colectivo, desde las jerarquías para la mano de obra productiva, desde los intereses únicamente productivos. Desde hace varios años, he estado compartiendo en varios foros y eventos sobre la importancia redefinir conceptos y valores para poder crear El Nuevo Mundo. Una de las propuestas que planteo en mi último libro, es que lo hagamos todos juntos, desde otras visiones, desde otros puntos de vista, desde otras formas menos jerárquicas, para que logremos que sea realmente diverso, variado, accesible e inclusivo, que logremos activar una verdadera “Inteligencia Colectiva” para enriquecernos como sociedad, como seres humanos. Esta idea surge de una reflexión profunda sobre ¿porque los sistemas (sociales, familiares, religiosos, organizacionales) son patriarcales, si todos somos hijos y no todos somos padres?  Ya no funciona que alguien nos represente en la creación de algo, desde su nivel jerárquico y limitado, porque estaremos cayendo en la misma trampa que la historia hoy nos confirma; sino que, entre todos cumplamos un rol activo en la creación de la nueva humanidad.

En mi último artículo abordo el tema de las migraciones, puesto que, hasta las fronteras, los límites, los Estados, las naciones; también tendremos que replanteárnoslas; desde nosotros como sociedad e individuos, y no, que no las impongan las grandes corporaciones como lo estamos viendo hoy. Si bien es cierto, que mi planteamiento sobre las fronteras, los límites y los Estados, es bastante atrevido, no deja de ser verdad que ya la estamos viviendo como una imposición de las grandes tecnológicas, mientras creemos que la solución sigue siendo reparar, maquillar u optimizar las democracias y otros sistemas y organizaciones que ya no funcionan.

A nivel laboral y global, seguimos teniendo los mismos problemas, las empresas no han logrado una mejora y la brecha salarial en lo que respecta al talento femenino, y menos aun cuando hablamos de accesibilidad e inserción de personas con “Diversidad Funcional” donde la brecha es aún más aterradora y los datos arrojan una enorme separación de personas con discapacidad o diversidad funcional, comparada con el resto de la sociedad. Esa enorme muralla que los invisibilizaba, se ha caído, y es responsabilidad de todos, sumarlos a la creación de este nuevo mundo que espera a que asumamos nuestros roles y nos pongamos manos a la obra.

¿Por qué si estas grandes y pequeñas empresas son tan buenas innovando y expandiéndose; por qué les ha costado tanto reducir estas brechas? La verdad es que se sigue haciendo bajo el mismo sistema obsoleto vigente. No cabe duda de que existe un ligero interés, pero no funciona y los datos los confirman. Se habla mucho de organizaciones ágiles, que han implantado esta metodología, pero dudo mucho que sea sostenible, en otro artículo te contaré con más detalle. Quizás, haya una o dos empresas nuevas, que han nacido ágiles, que duren un poco más, pero sigue siendo un intento burdo de aumentar la productividad, con discursos de felicidad en un mundo en el que cada día suben de forma exponencial los niveles de stress, depresión y suicidios, entre otras tantas “Diversidades Emocionales”, ésta última, es la realmente importante, además de grave y presente en el 99% de los seres humanos, la falta de gestión o autogestión emocional.

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*La autora es estratega, formadora y conferenciante experta en networking y posicionamiento personal.

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