Por Jaime García Gómez

A nivel mundial el turismo es la tercera actividad exportadora más importante después de la energía y la industria química. De acuerdo a la Organización Mundial de Turismo (OMT), en 2019 representó el 7% del total del comercio internacional global. Y fue la fuente de empleo de 1 de cada 10 personas en el mundo. Pero la pandemia prácticamente paralizó al sector con una caida de llegadas de turistas internacionales de hasta 97% en abril del 2020; y aún hoy, sigue en promedio con una caída del 67% respecto al 2019.

En la región, durante el 2019, el turismo representó casi el 15% del empleo en Panamá; 12% del producto interno bruto en Costa Rica; 18% de las exportaciones en El Salvador; una entrada anual de 1.2 mil millones de dólares en Guatemala; y es la actividad económica para el 13% de las empresas y establecimientos registrados en Honduras. Actualmente, la región se ha recuperado más rápido que el resto del mundo, hoy en promedio estmos 48% por debajo de los niveles del 2019; pero el camino a la completa recuperación es una oportunidad para una reconstrucción que mejore nuestra posición como región.

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VENTAJAS DEL TURISMO

El turismo como industria cuenta con ciertas características que la hacen una palanca de desarrollo económico y social. Para empezar, es una industria que incluye otras actividades económicas como alojamiento, elaboración de comidas y bebidas, transporte terrestre y aéreo, actividades artísticas y recreativas, atención médica, agencias de viajes, alquiler de vehículo, etc. Es decir, es una actividad con una gran profundidad y diversidad en su cadena productiva.

Otro valor agregado de la actividad turística es su capacidad para generar empleo formal para las mujeres. En el mundo, de acuerdo a la OMT, el 54% de las personas empleadas en el turismo son mujeres; en contraste, para el resto de la economía el porcentaje baja a 39%. Además la brecha salarial en el sector turístico es de 14.7 entre hombres y mujeres; pero del 16.8% para el connjunto de la economía. En otras palabras, el turismo ayuda a disminuir las desigualdades entre hombres y mujeres.

Adicionalmente el turismo tiene la capacidad de generar actividad económica en zonas alejadas de las grandes urbes. Esto en cuanto a que el turismo puede ser de sol y playa en las costas; de aventura y ecoturismo en las reservas naturales; o comunitario y cultural en localidades rurales. A nivel mundial en este tipo de zonas, los jóvenes son tres veces más propensos a ser desempleados, y a migrar de sus sitios de origen. Así que el turismo puede consolidarse como una fuente de empleos formales que disminuya las desigualdades dentro de los países.

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UNA REGIÓN ATRACTIVA

Centroamérica es una región que cuenta con un excelente capital natural y cultural que le permite posicionar atractivos productos turísticos. Como el parque nacional de Tikal en Guatemala; las ruinas mayas de Copán en Honduras; Bocas del Toro en Panamá; el Golfo de Fonseca en Nicaragua, Honduras y El Salvador; o La Fortuna en Costa Rica. En ese sentido, la diversidad de los productos turísticos es amplia, pues va desde apreciación de la naturaleza hasta la visitación de sitios arqueológicos.

Antes de la pandemia, se recibieron en total 10.5 millones de turistas internacionales. Siendo Costa Rica el más visitado con 3.1 millones, y Honduras el de menor visitación con 700 mil turistas internacionales. Estos turistas gastaron en promedio 1,076 dólares. Aunque fue Panamá el que reportó el mayor gasto con 2,580 dólares, y Nicaragua el de menor gasto por turista con 400 dólares.

Pero al evaluar el desempeño de la región comparando con el resto del mundo, se encuentra que la industria turística centroamericana todavía tiene mucho que mejorar. Tal como se muestra en el análisis que realiza el Foro Económico Mundial, al evaluar los perfiles competitivos de 140 países desde una perspectiva turística. Y el mejor posicionado es Costa Rica en el lugar 41, seguido de Panamá en el 47, Nicaragua en el 91, Honduras en el 94, Guatemala en el 99, y El Salvador en el 108.

Por supuesto, cada país tiene áreas de rezago que atender, en Costa Rica son los altos precios y la infraestructura terrestre. En Panamá, es el capital humano y la seguridad. En Nicaragua, el ambiente de negocios y los recursos culturales. En Honduras, es el capital humano e infraestructura digital. En Guatemala es la seguridad y la infraestructura aérea. Y en El Salvador, el ambiente de negocios y también la seguridad.

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Contamos con ventajas naturales y culturales respecto a otros destinos, y geográficamente conectamos con los grandes mercados; el potencial turístico es real. Pero al ver estos retos y rezagos, es claro que se necesita una estrategia integral que considere al turismo realmente como una palanca de desarrollo y no sólo como un atractor de divisas. Y justo ahora que el mundo vuelve a viajar, necesitaremos ambientes de negocios de cinco estrellas.