EFE.- El escritor y exvicepresidente de Nicaragua Sergio Ramírez consideró que “la aspiración” del régimen de Daniel Ortega “es construir una especie de Corea del Norte en Centroamérica” y señaló, en ese sentido, como “muy simbólico” el cierre de la Academia de la Lengua del país, la semana pasada.

“Hoy en día, en Nicaragua el régimen busca aislarse de los demás países, alejado de la Unión Europea, no tolera que haya un embajador de España, peleado con países como Costa Rica -que está al lado-, fuera de los organismos multinacionales políticos”, explicó en una entrevista con EFE en Bruselas.

Pero “no es posible” imitar a Pionyang porque “es otro espacio geográfico, es otra realidad”, subrayó.

Ramírez -premio Cervantes en 2017- consideró que “retrata muy bien al régimen” la decisión que adoptó la semana pasada el Parlamento de Nicaragua de cerrar la Academia de la Lengua por no haberse inscrito en el registro de agentes extranjeros.

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“Es una medida que parece muy excesiva”, propia de “un proyecto totalitario a destiempo, porque en América Latina esta clase de regímenes sobreviven a su propio pasado”, y que “hay que ver en el contexto de lo que está ocurriendo en el país, donde se están suprimiendo todas las organizaciones de la sociedad civil”.

“Tanto la música, como la literatura, como la lengua, la investigación científica, todo causa repugnancia a un régimen que no quiere saber nada de creatividad y ve en la creatividad una amenaza constante”, apuntó el escritor, cuya última novela publicada, ‘El Tongolele no sabía bailar’, está prohibida en Nicaragua.

Inspirada en las revueltas que vivió el país en 2018 y crítica con la situación del país, Ramírez aseguró que “la ficción es más útil para explicar una realidad que un libro de ensayo o que un discurso”, porque, dijo, “un libro de ficción se cuida de la retórica y se cuida mucho de que sean los hechos desnudos los que hablen para describir una situación a través de los personajes”.

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De hecho, reconoce que el Doctor Morales, el personaje principal del libro, está inspirado en su propia experiencia en la revolución que en 1979 derrocó a la dictadura de los Somoza con el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

“Todo personaje siempre es un ‘alter ego’ del propio autor. Sobre todo cuando se puede trazar un paralelo tan claro entre mi vida y la de mi personaje. Los dos entramos en la revolución. Él es muy joven porque entró adolescente a la guerrilla. Fue combatiente, yo no. Esa es una diferencia bastante importante”, relató.

“Él perdió una pierna, pero compartimos la misma decepción crítica y el mismo sentido negro del humor para enfrentar un gran desencanto de la vida que fue haber contribuido a una empresa revolucionaria de esa envergadura y después encontrarse con que se nos deshizo en la mano y se ha convertido en lo contrario de lo que pensábamos que debió haber sido”, continuó.

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Ramírez afirmó que la continuación de Ortega en el poder “depende de distintas circunstancias” y apuntó a la “contradicción” que pese a la voluntad del régimen de aislarse “Nicaragua es un país insertado dentro del sistema económico de los Estados Unidos”, un país que desempeña “el papel de ser un fiscal moral más que otra cosa en América Latina”.

Sobre Rusia opinó que “no es un aliado eficaz para Ortega”, ya que se trata de “un tigre de papel” que “juega a ser la gran superpotencia porque tiene ojivas nucleares”.

“¿Pero mientras tiene que invertir todos los recursos posibles en su guerra en Ucrania, qué le puede ofrecer a Ortega más que autobuses que se descomponen al año siguiente?”, se preguntó el expolítico.